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martes, enero 11, 2011

El sabor agridulce del destiempo

Hubo tanto tiempo aquí antes,
tiempo que te vi pasear,
tiempo que te vi reír,
tiempo que te vi besarte.

Nada queda ya.
No te amo más, digo adiós,
como a un colibrí,
porque en algún tiempo tus colores me parecían los únicos,
porque en algún momento pensé vivías conmigo ya...

***
No ves mi partida porque nunca viviste mi presencia.

Ahora veo un detalle, unas palabras...

-¿Podemos salir el viernes? Se me antoja ir a...

No te escucho el sonido se disipa tras la presencia luminosa que antecede el alba.

- Me gustas, no sé por qué, te aprecio...

¡Qué tarde parece ahora!...(una silueta aparece)...Ha llegado alguien, debo dejar de escribir...

domingo, septiembre 20, 2009

¿Qué pasó con tus clases de baile?




-¿Qué pasó con tus clases de baile?- preguntó con rudeza y sarcasmo, como de quien esta harto de estar en compañía de un ser, del hedor de la monotonía.
-El baile nace del corazón- contestó ella
-¿Y?-
- Mi corazón está roto- respondió con la mirada y semblante correspondiente a un dolor profundo, del estar sin estar.
(Roman Polansky, Bitter moon -Luna Amarga-, 1992. Basado en la novela de Pascal Bruckner)

lunes, agosto 03, 2009

De pausa y reversa


Odio las palabras que visten los prejuicios, los miedos y generalidades. Y siempre las uso. Así, como el amor; el olvido, en vaivén.


Colocados bajo la lluvia de aquellas tardes agonizantes en nuestro lugar, nos encontramos. Pensé en lo raro de la situación, los regresos nunca me parecieron un momento sino una pausa interdicta, donde lo incómodo es acogido por el silencio, donde la palabra vuela en la superficialidad de las prendas conocidas, y donde todo suceso es pretensión de la impretensión.
Llegan, en esos destiempos, las miradas fugitivas que observan las manos, aquella esquina muerta, el detestable marcador de tiempo y los cuadros amarillos de las cafeterías.
Aún así, me arrojé. Bajo ese afán autocastigador que posee la culpa en el pensamiento reversible.

Así, pese a mi reacia postura acerca de los regresos y de ese pisar por segunda vez el terreno agreste, creí conveniente dar otra forma geométrica al círculo regordete y disfrutar los ángulos que pudiera explorar. La primera vez tuve miedo, su mirada me poseía, me estremecía, me inundaba; sabía que no habría regreso.
Esta vez, el final fue el mismo pero a la inversa, si el círculo giraba de derecha a izquierda, ahora quedó de izquierda a derecha, provocó los mismos raspones y nada de las nuevas sensaciones que llegarían. Sólo el mismo tacto hambriento que anteriormente se escondía bajo la timidez y deseo de la mirada. Lo mismo: un fugitivo, un soñador.
Y no es cuestión de incrementar el compromiso del cual el fugitivo teme, ni de actuar bajo esa forma del deber ser, sino del ser natural, sin máscaras; es decir, más desnudos, y en ello tal vez la palabra es intimidad. Y con ello viene la confianza, el cariño arropador, la admiración, etc. Eso es todo, quiero materializar aquello que quiero, cual soñador.
Y son esas palabras disfrazadas, lo de los niños, el compromiso de hacerse presente y esas tonterías. Esas cosas que no son, no están. Sólo quiero fluir y si te dije todo eso ayer fue porque te siento hermético, artificial, antinatural y cuando de repente me encuentro con esa mirada erótica llena de amor jovial, sé que eso es lo que me alimenta, lo que me sublima cualquier deseo de salir corriendo.
Si te digo antinatural es porque tus ojos me dejan ver que no es lo que se ve, veo la forma en que te embeleses en espasmos cada millón de años luz.
Sólo quise decirte que confiaras y te arrojaras, no sabemos qué sucederá pero lo que sea que tengamos, hagamos y compartamos sea libre y natural, completo, infinito en cuanto dure. Olvidar el aquí terrenal y dejar esas cosas que están en la mente.
Comprendo el porqué, por lo sucedido hace un año. Yo soy libre y extraña y sólo te puedo dar esto que siento ahora. No una promesa, ni un compromiso, un deber ser, sino mi ser así espontáneo, impredecible, fugaz y fútil.


No te vayas, quédate! Esta vez no guardaré las palabras.

No racionalicemos, no recordemos, vamos a sentir!
No quiero simulacros ya, quiero algo real, no sucedáneos.
Si es vdd, no he resuelto todo pero quiero vivir, quitar la pausa.
En esta corrección de estilo que me agobia desde hace 3 días, sirvo una copa de vino y escribo: Quitar el punto y continuar con el texto...