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miércoles, diciembre 15, 2010

Una historia de desamor

IX.


En la tarde quieta las sombras de los árboles juegan a esconderse. En mi corazón juegan las penas, los sueños, los deseos.

Jaime Sabines, Como pájaros perdidos.


El nombre de esta entrada resulta poco original, nada de que extrañarse en este tiempo en el que lo común es encontrar seres con nulas intenciones de comprometerse con algo, llámese amor, pareja, trabajo, familia, etc. El 70% de mis amigos están en la soltería, recién "dejados" o ya agriados de tanto tiempo sin pareja...de desamor está tapizado el ambiente...

Amor, ¿qué es eso?, ¿qué es el amor?...es historia. Va una más de desamor y de muerte...


Un árbol de espeso follaje lleva vida y dolor en su rama más ligera. El cuerpo con los ojos hinchados y la expresión estirada. Aquella tarde había estado llorando, había llenado vasos con la amargura de su amor no correspondido. Como cada viernes se habían reunido a propósito del cumpleaños de Miguel, todos los amigos estarían allí, ella estaría allí también. Ulises con la esperanza abrazándole se esmeró, afeitó su escaso bigote, compró la loción aquella, arregló su pantalón y playera para la fiesta de la noche donde sabía la encontraría. Convenció a su hermana para que lo acompañara, le daba un poco de temor llegar y no poder acercarse a ella. Ansioso observaba el reloj del comedor quería llamarla y correr a su encuentro, comió presuroso, poco decía; su mamá le observaba con la misma ansia pero de escuchar sus planes. Ninguna de las dos cosas sucedieron, ni él llamó, ni ella pudo escuchar palabra alguna de él.

Las 6, agonizaba ya la tarde, su hermana no llegaba. Le llamó al celular, iba un poco retrasada dijo, su ansia se multiplicó. A las 8:30 estaban ya a la puerta del festejado de esa noche, los saludos habituales, la música estridente, las chicas con estoperoles y blusitas ajustadas. Caminaron al fondo, un par de cervezas, apostados en la esquina donde se resguardaba y servía la bebida conversaban con el festejado. Ulises disimuladamente veía de tiempo en tiempo la puerta principal.

Por fin terminó la espera, Cinthia apareció, venía con Jaime. ¡Qué raro! pensó, pero qué oportuno dijo casi entre dientes. ¿Qué dices? le preguntó su hermana. Aum, que ya llegó Jaime, voy a saludarlo, apenas terminó la frase y toda la energía y ansiedad previa se convirtió en una opresión y un intenso dolor contuso.

Jaime abrazaba a Cinthia, la tomaba de la cintura y después la besaba mientras jugueteaban con las manos. Nada había qué decir. Su hermana lo abrazó, le dijo que no valía la pena hacer nada más. Mario no supo qué decir, se disculpó, y trato de cambiar e incentivarlo con otros temas, pero era demasiado tarde, la imagen se clavaría en su mente de tal manera que sería imposible hablar o sentir otra cosa.

Pasado el momento, Cinthia y Jaime se acercaron al área de las bebidas, se miraron los cuatro. Cinthia reparó unos segundos en Ulises mientras Mario, Jaime y la hermana de Ulises llevaban una plática trivial.

-Por favor, dime que no es verdad...Bueno, sabes...yo te entiendo, te amo, regresa conmigo, no importa lo que haya pasado, te quiero mucho Cinthia...es más yo te recibo si tu te das cuenta de que me quieres...aunque estés embarazada o lo que sea...te quiero tanto- gimió Ulises.

-Yo no siento nada por ti. No te quiero y no quiero estar contigo. Estoy muy bien con Jaime, no te quiero, no te necesito- lapidó con desdén.

No te quiero, tic tac tic tac, no te quiero, tic tac tic tac, no te quiero tic tac tic, se repetía sin cesar aquella frase en su cabeza, su cabeza ardía en un sudor frío imparable, y el corazón aceleraba la marcha al unísono de esas tres palabras.

De la frágil rama pendía el cuerpo aún con el balanceo de la fuerza. El pequeño monte de piedras, y la mirada incrédula de los paseantes. "Ahora vuelvo" dijo antes de cerrar la puerta del traspatio de su casa. Su hermana pensó que tomar el aire le haría bien después de tan fuerte y desagradable impresión: su mejor amigo y su ahora ex novia juntos besándose y amándose así. Y Volvió. Volvió en forma de neblina, como viento frío despertó a su padre quien llegó hasta aquel lugar de extraño bullicio matinal, al árbol de espeso follaje. De la frágil rama pendía la soga anudada al cuello de Ulises.

(Basado en una historia real. Puebla, México.)

miércoles, diciembre 01, 2010

¿Será así la eternidad?


Una reunión. Hace tiempo no estaba en una. Me gusto el color durazno que bañaba el cuarto, típico de las salas de familias numerosas, allí estaba aún con la sonrisa zurcida y la mirada extraviada al exterior del cuarto.
Estábamos en círculo, todos reunidos formándolo con especial cuidado. En lo particular, no recuerdo quienes eran todas aquellas personas, excepto por la parte que apuntaba al norte. A mí lado estaba un hombre, un amigo, alguien que me es familiar y con el cual comparto tiempo a menudo, hay confianza, presiento que no es un ser ordinario, de lado izquierdo está la mamá de Alfonso y otros familiares de él -mamá, papá y una presencia femenina que consuela-.
Días antes, hace 5 noches, otra presencia femenina -no atinó a resolver si es la misma- me dijo que aquel revelaría algún mensaje a una mujer, alguna amiga tal vez.

El ambiente se tiñó de misterio en el círculo armoniosamente armado, estábamos platicando de la muerte y esas cosas. Seguía la conversación bajo esos tonos. Siempre he tenido la certeza de que viviré mucho tiempo y en este tipo de temas poco puedo decir de lo impredecible, de la suerte, de la casualidad.

Algo extraño sucedió, todo comenzó a correr lentamente, las imágenes perdían nitidez...me levanté, me despedí, y de súbito me desprendí, pero esto último sólo lo entendí a través de la mirada de la mamá de Alfonso quien compungida me vio, comprendí enseguida que veía la muerte en mí. Me extraño cuando comencé a semi elevarme, no creía lo que sucedía por la idea fija que tengo de mi permanencia-. Ella con todo el coraje de su ser derramó las primeras lágrimas -aquellas plagadas de coraje, incomprensión y mucha tristeza-. Con su mirada me detenía, tú no, por favor-.

Yo cual designio sólo seguí, no lamenté ni me aferré, sentí un placer inmenso, levité, me desprendí fue una sensación indescriptible como de bienestar, de placer, de tranquilidad, de intrascendencia, de ya nada importa ni aún viendo el dolor quise contrariar, era un flotar sin sense, no hay sensación ¿será así en la eternidad?

Los veía y no me era indiferente, pero tal vez es como si no existiése el dolor o forma de expresar eso llamado dolor. Veía ese rostro, ese dolor profundo; por otro lado sentía un placer inmenso, pero a pesar de ello en mí no había comprensión, rencor ni esa petición de cuentas que precede a las muertes.

En un tiempo más, antes de elevarme hasta el techo...regresé de golpe, me abrazó la mirada de los comensales que segundos antes lloraban. Me sentí en paz, prometí luchar por mi espacio aquí, y si viviré los años que se supone marca la línea de mi mano no lo daré por sentado con resignación sino lucharé por mi sonrisa y por la de todos aquellos que me entregan parte de su corazón. No me iré tan fácil. No me dejaré y no los dejaré, y aceptaré lo maravilloso de estar y no estar.

Allá todo parece naranja y azul. Allá no hay lo de aquí...

martes, octubre 05, 2010

Sin un amor / Sabato

"Sólo existió un ser que entendía mi pintura. Mientras tanto, estos cuadros deben confirmarlos cada vez más en su estúpido punto de vista. Y los muros de este infierno serán, así, cada día más herméticos" El Túnel, Sabato.

***

Se venden flores, corazones y confites.

Qué extraña la soledad rodeada de tanta gente.
Qué circo parece el de las parejas pasear e ir al cine.
Qué ánimo bajo el de escribir del amor sin amor.

"Se renta amor. Excelentes condiciones. Interesados favor de dejar sus datos pútridos. A negociar."

De alguna forma uno tiene que reinventarse la idea del amor, con un amor.





sábado, mayo 22, 2010

El olor secreto de las leguminosas


Cuando mi edad aún no era rebasada por el miedo y la vergüenza, y se arrojaba más a la experimentacion y práctica de los fenómenos más extraños, quise registrar en mi diario de olores la fragancia de unos pequeños gránulos rojizos y moteados que pomposos contrastaban con otras bolitas de color ámbar y sepia que veía salir de los costales del tianguis que cada viernes recorría de la mano de mi abuela.


Esos extraños gránulos de color rojo encendido me parecían tan extravagantes compartiendo escenario con los frijoles, lentejas, habichuelas, judías, garbanzos y demás granos. Su color atrayente como el carmín de los labios jaló mi nariz hasta el costal donde se encontraban brotando cual fuente. Ese día, miré a mi abuela, luego al vendedor, viré mi cuerpo dando la espalda a los atrayentes bultitos rojos y tomé uno mientras de frente sonreía al vendedor.



-Gracias marchanta, buena tarde.
-Gracias joven- contestó mi abuela

Gloriosa guardé mi trofeo en el bolso de mi chamarra, y tomé de nuevo la mano de mi abuela. Seguimos el clásico recorrido, las verduras de Doña Juana, los tlacoyos de la "indita", la fruta y la naranja dulce de Don Pepé, "las cosas del otro lado" de Doña Irma, mientras de puesto en puesto sonaba "...I just wanna just your love tonight..." con su melodía repetida y ritmo pegajoso.

El sol típico de tardes ámbar completaba el festín con su rayos quemantes, y ese calor intenso que provoca escozor y sudor en los cuerpos, y a los 20 minutos de recorrido nos tenía exhaustas. Caminamos de regreso a casa. Se veían los torsos joviales cubiertos de playeras guangas y coloridas amoldadas por pantalones a la cintura caminando por el parque, pasamos a la recaudería, por el pollo sin pellejo que le gusta a mi abuelo y las tortillas para la comida.

Ya en casa, corrí al traspatio y saqué con un fervor inusitado el granito rojo, mi trofeo, explorando su forma lo mordí, lo rodé por la alfombra hasta embelesar mi púpila, tanto que lo cogí y lo acerqué tanto tanto que quise olerlo.

Me parecía que su olor era nulo, poco atrayente, decepcionante, todo aquello maravilloso que provocaba a las púpilas en mi olfato se desvanecía, me entristecí de tener un simple frijol color rojo. Intenté por última vez registrar su aroma, fue tal la aspiración que el gránulo quedó en mi nariz.
Traté de sacarlo sin éxito. Ya sin ánimo, decepcionada y con ese frijol en la nariz, preferí dormir pensando en que era un castigo por haberlo tomado sin permiso y que tal vez con el sueño y la presión de mi rostro con la almohada, éste saldría y al despertar la lección y el castigo por robar sería sólo un mal sueño. Pero no fue así.
Mi mamá que siempre ha sido de esos seres de resultados, no de procesos, sabía no entendería nada de la historia si le contaba, así que preferí ahorrarme la historia y el regaño también. Dos días después, una especie de vello me irritaba tanto que me impedía respirar.
Esa noche, mientras mi mamá secaba mis pies vio algo extraño, y tuve que confesar lo que había pasado, pues ya no podía soportar el cosquilleo en mi nariz. Había germinado. El hermoso y reluciente gránulo rojizo tan bello, era ahora parte de mi, era un asqueroso frijol naranja con un hilacho asomándose en mi nariz.

Desde ese día, dejé las cosas bellas sólo a la contemplación. Desde ese día supe que el aroma de la belleza era una cosa poco trascendente...

lunes, enero 11, 2010

Hoy regresé de Xibalbá'

Hoy regresé de Xibalbá. Con las piernas pesadas como enormes losas apenas pude regresar. Alguna vez oí decir que existe otro lugar, claro, bajo la premisa de que estamos en un lugar siempre existirá la ilusión de otros lugares, pero este lugar no es una ilusión, es un espacio ancestral donde se viven todos los tiempos en un tiempo, hay aves, quetzales, árboles frondosos remojados bajo el halo de luz y la lluvia de septiembre, se pasa de lo árido a lo cálido en cuestión de segundos, hay varias cavernas terrosas húmedas, e infinidad de colores terracota en los muros de piedra. Los sonidos son hermosas armonías del andar del agua, del unísono cantar de las aves, del rugir, gemir y pisar de mamíferos, del viento regodeando su andar entre los árboles, la luz matinal y su centelleo.

Cuando llegué observaba una especie de árbol que en su parte más alta contenía un nido, aunque sólo pude ver las plumas turquesa atisbé a lo lejos un caudaloso lago por donde la gente se arrojaba en una especie de sacrificio, se entregaba a la tierra. Me acerqué, tan profundo como mi pesar, tan cristalina el agua como mi sentir, tan rutinario el cliqueo del agua como mi andar, me arrojé, es ese lugar donde pertenezco, pensé. Todo se nubló.

Fuera de la selva chiapaneca, los índigenas solían tender su rebozo y vender o intercambiar sus mercancías para comer.

Mientras caminaba por un lugar cuasi desconocido, es decir, era la ciudad en su versión 1920, los caballos remolcando carruajes, bullicio en las periferias de la plaza de la constitución, un vaivén constante de personas, gente en sus pequeños locales ofreciendo sus oficios –carpinteros, peleteros, sastres, etc-. Después de recorrer cada local, sorprendiéndome de lo tan diferente que era, de cómo la gente acudía a las personas en busca de su oficio, de cómo el andar no era temeroso y de cómo las formas de andar eran otras. Así mientras zurcía y pegaba el excedente de pegamento en la libreta, atisbé unos zapatos conocidos. Bueno, tal vez no puedo presumir que conozco los zapatos de todos los seres con los que me cruzo, pero aquellos zapatos impelían que mi mirada subiera. Así, miré. Mientras seguía con mi oficio, él cantaba, yo cantaba aún más fuerte hasta que desesperada de competir, dije:

- Te gané, mmm. Ves, siempre gano-

A lo que contestó: - Sí, así parece-

Suavicé mi voz y mi arrogancia, me acerqué, contemplé su rostro, era él, quien hace tiempo me había dicho tantas cosas que parecían crudas a mi parecer y que en su corazón estaban en su punto, detalles que no olvidé por la forma tan cuidadosa, locuaz en la que se internaron aquí.

Me levanté y lo abracé - ¡Qué gusto estar así!-

Aunque viéndolo desde este punto, no creo ser la ganadora, tendríamos que estar juntos, dije en una especie de diálogo sin palabras, en un diálogo impreso de emociones y sentimientos tomando forma de humo recorriéndonos. Cerré los ojos y lo abracé con mayor fuerza, como si en ésta se extinguiesen todos los días agrios, sentí mi pecho saltar.

Abrí los ojos de nuevo, en la orilla del río estaba aquella ave y en mi pecho un manojo de plumas turquesa y marrón. Apenas pude levantarme, caminé, apenas pude regresar...

jueves, diciembre 10, 2009

¿Por qué arriesgas tu vida por un pinche celular?

Me encanta caminar. Por las mañanas suelen disfrutarse más los recorridos. Nace el día y con él , sus olores. Aunque particularmente tengo un amorío enfermizo con la noche, con sus tonos ahumados y luces artificiales...Estos días, casi de manera autómata, cambié mis hábitos, ya no quise desvelarme y ver el amanecer como en el verano, no quise quedarme envuelta en las sábanas como en el otoño, ya que con ello inevitablemente llego al soliloquio de la nostalgia. Esta mañana sería diferente. Y lo fue.
Caminaba rumbo a casa de mi abuela, el tianguis se levantaba pomposo con todo su griterío y folclor. Pintoresca mañana hasta que en una de las calles que tomé me gritaron con fuerza, y no fue lo cotidiano: reinita, sabrosa, güerita o las clásicas sentencias 'qué buenas "$%!, con esas ··$&/ y demás letanías vulgares...

- ¿Por qué corres?, ¿A dónde vas?, ¡Quédate allí!- gritó con su voz amenzante, la mirada llena de resentimiento y el temblor propio de quien no controla sus impulsos.
Me detuve, segundos antes había percibido la presencia de dos sujetos tras de mí, temí que me acorralaran. Estiré el brazo y le dije:
- Ten el celular, ya.
-¿Por qué arriesgas tu vida por un pinche celular?- recriminó
No supe que contestar, mejor dicho, no quise contestar, no hubiera ayudado mucho -bueno es relativo en realidad-.
Me miró minuciosamente, fijó sus púpilas en la amenazante pistola de juguete color plata 072 que portaba, la levantó, cortó cartuchoplástico y salió campante por la calle mientras yo caminaba en contrasentido observándolo.

***
¿Por qué arriesgas la vida por un pinche celular?
Sé lo que tratas de decirme, sé lo que quieres. Es parte de mi. Mi gusto es. Y no es el celular en sí si no lo mío.

Y tú, por qué arriesgas la vida por un pinche celular, del cuál apenas obtendrás pequeñas ganancias para comprar la droga en ese callejón de la Paulino Navarro. Te reconocí, qué pena verte así, no te preocupes no le diré a nadie que fuiste tú quien dijo cómo sucedió el asesinato aquel del 2003.

...Y ni tan pinche, tú lo querías y yo lo quería. Claro, puedo vivir sin él, me duelen los mensajes que consevaba afanosa por su peculiar sabor, unos que endulzaban y otros que colocaban una enorme sonrisa en mi rostro; las fotos y demás respaldo de la memoria. Tú no podrías vivir sin él, y sin todos los demás celulares pinches que tienes que coleccionar por un poco de tu miseria diaria.

jueves, octubre 15, 2009

Del transporte


Tengo muchas manías y una de ellas con un origen incomprensible, y hasta cierto punto, bobo. No me siento a gusto cuando mis pies no controlan mi andar, ¡qué tonto suena al escribirlo!
No sé manejar, puedo aprender, pero no me siento segura cuando mis pies no tocan la superficie terrestre -necestaría un auto como el de los picapiedra-. Tampoco sé nadar, le temo a esa sensación de semiflote, y, al agua en su versión marítima. Por ello, me he hecho andariega, disfruto de dar largos recorridos, de observar las calles, sus nombres y colonias, sus complejos comerciales y habitacionales, de mirar al suelo por si me encuentro algo y mirar al cielo por si me ocurre fantasear.

Por otra parte, me desespera y abisma la cantidad de personas que hay en la ciudad de México, donde el correr ditancia en autómovil es enfrascarte en un estacionamiento con un andar constante de 40km por hora en las llamadas 'horas pico'; donde el andar citadino es un conglomerado de estrés, presión, 'prisa', donde el peatón es desdeñado en las vialidades -es el que juega el papel más arriesgado- puesto que todo está diseñado para los automotores (desde la sincronizacion de semáforos, puentes -incluso los peatonales son creados 'para que no los atropellen' y no para que puedan cruzar porque es un sitio ideal de convergencia-, etc, etc.

En fin, es loable lo que se hace en materia de transporte público pero ello también requiere de un reconocimiento al peatón, una cultura cívica de respeto en las calles y a bordo del transporte público; para que el diseño de la ciudad que se plantea respecto a vialidades y transportes fructifique en reducción de tiempos de traslado, eficiencia en el servicio y armonía.

De otra forma la voracidad de los autos particulares donde un sólo ocupante se transporta será incontrolable, el individualismo y la falta de consideración hacia el otro es uno de los problemas génesis de muchos fenómenos. No diré que compartamos el auto pero seamos más conscientes, y respetemos a aquellos petones y ciclistas kamikazes -como yo- que se embarcan a diaro a recorrer las calles de la ciudad.


domingo, octubre 11, 2009

Cayendo, tras el azul

EL 9
El festejo de cumpleaños fue sui generis. Inició en el lugar de comida de mar y música en inglés. Después recorriendo la Plaza de San Jacinto en busca de un precio más amigable, lo cual propagó una bomba de perlas negras, caballitos de tequila, cervezas rubias, morenas, rojizas, botella de vodka y quesadillas de la Frida. En unos minutos, algunos bailaban, otros entablaban conversación y se entablaban.
Recordé al ver frente a mi a uno de mis amigos, que ese día lo había marcado como el día en que me titularía, aunque a destiempo me percaté que había cometido un error de logística y que a mi compañero de tarro no le importaba puesto toda esa superchería no sería, aún tuviése la oportunidad de dar otra fecha.

-¿Cómo crees que puedes saber eso? Estas loca, ¿sabes?-
- No puedo saber las cosas, no todas las cosas, sólo algunas, se sienten- respondí
- Ves, ¿cómo puedes decir eso?-
- No es nada raro-
...
- A ver dime la fecha, la voy a anotar en mi celular
- Uhm, es muy difícil. No lo sé...Espera...puede ser el 9 -
- jaja, ok, lo anotaré-
- No, espera, no estoy segura...
-No, si dices que sabes... Te doy la oportunidad de una semana de error- interrumpió con su irónica sonrisa.

Un día antes con toda la gracia de saber perdida la predicción -de hecho desde el momento de concepción, je, aunque lo tomé como reto aún sabiendo que no era "la fecha"- le envié un mensaje, claro podría entregarme a su burla e ironía en vivo el día 9; sin embargo ambos teníamos compromiso y lo dejamos para el 10. Y vaya sorpresa encontrarnos el 9 en la Frida en el festejo de nuestros respectivos amigos...

El 9 terminó a las once de la noche puesto que la resaca del festejado se acercaba y la fuerza agonizaba. Ya tendríamos el 10 para seguir con la fiesta.

EL 10

Riquísimo manjar marino, paella, camarones, empanadas, ceviche...mmm! México en la pantalla, un panal de abejas en la cancha contraria, El Salvador
La clásica ferlist de cumpleaños corriendo, una plática deleitosa y la tarde consumiéndose tranquila. Mientras se bañan, unos se fugan, otros llegan. 9:30 metro Portales, uno más, y vamos todos a Río Mayo. Ese ingreso costó una baja.
Esto último no fue tangible al momento, pensé que la cara larga y la mirada perdida se debía a la fuga de Fer, y la falta del equipo PetroPen. Finalmente llegaron, el lugar nunca dejó de parecernos acogedor con esa música tan anhelada.

- Estas fichando, verdad-dijo Petrone
- No, pero no me gusta la cerveza, ya sabes- dije para defenderme de no poseer una bebida en mi mano
-Te voy a pedir algo y te lo tomas, a ver si es cierto- retó
- Va, pidan lo que quieran, van a ver- acepté

Bendita Absinthe, tan azul, cómo imaginar que serías tú quién llegaría en esa noche tan extraña. Cóctel preparado, flameado, con tiempo límite, demasiado grado de dificultad para mi garganta inexperta pero esa sensación de su sabor y su tiempo es bendita, sin duda.

Regresé a mi lugar con la ligereza y deshinibición que se ausentó en las primeras horas. Reí, me burlé de mí, disfruté.

"Waiting on a Sunday afternoon
For what I read between the lines..."

EL 11

Sabía no era una noche ordinaria, esa noche de luna intermedia, terminó con un par de regalos, una despedida a presión y precoz, y un mensaje hóstil. ¡Vaya días! Aún con el ingreso y la baja, todo es relativo...


"Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: o sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en direcciones opuestas"1

Así,
puro adiós, nada de bienvenidas
los adioses en la puerta y husmeando por la ventana
las bienvenidas replegadas en la esquina de la calle más oscura


1. Isaac Newton, extractos de Principios matemáticos de la filosofía natural, p. 199.

domingo, septiembre 27, 2009

Del fondo al techo

Hace mucho tiempo no estaba formada en una fila, había olvidado lo pintoresco que es esperar con otras personas, mientras estas se quejan de algo, se preparan para su entrevista, sueñan con lo que harán de conseguir lo que piden, a la vez que demuestran a los demás para convencerse a sí mismos que merecen estar ahí. Así, pasaron dos horas, larguísimas, de una fila a otra, de revisión en revisión.
Nada de visa, "eres una buena candidata, pero por esta ocasión te la tengo que negar. La legislación es muy estrcita y tú..."(bla, bla, bla). Yo cumplí, puntual a la cita de lo que sabría podría cambiar mi vida. Y la cambió, me costó $2,500 pesos, mismos que hubiése preferido destinarlos al viaje a la tierra de los hongos y el peyote.

***

Al otro día, a la misma hora en la que salí de la embajada, llamó mi amigo de rictus londinense para decirme:

-¿El andariego?- a lo cual reí y tapé con palabras el nerviosismo de ser descubierta.
-¿Sí?, que bueno que me llamas, justo ayer pensaba en ti pues resulta que fui a pedir mi visa y me la negaron, supongo como tú, no regresaré hasta que mi vida cambie significativamente, jaja...y bueno me encuentro a punto de entrar a dar clase de Geografía y ya sabes cómo son los chicos de prepa, precoces, distraídos y simples...
Enseguida me interrumpió y dijo: -Yo quería felicitarte, eres una ganadora.
Quedé atónita.
-Tu historia quedó en tercer lugar-festejó.
-¿Cómo? ¿En serio?, jaja, ¡Qué cosa tan rara!- cada una de las expresiones acompañada por cada una de las fases de asimilación de una noticia.
-Sí, muchas felicidades...
-Gracias. Sabes que eso es de todos pero mejor festejemos hasta que sea oficial. ¡No lo puedo creer! Esa historia fue la locura que te conté, a mi estilo, rara, de ensueño-
-Ya es oficial, llego la notificación del jurado-
-Ja, ¡qué raro!
-Tenemos que festejar-
-El viernes hay fiesta, nos podemos reunir...

(fin de la llamada)

***

No volaremos, a cambio disfrutaremos de los senderos a pie y los paisajes terrenales. No será fuera de México, como se había pensado pero me quedo con el reconocimiento que me llevará al sureste mexicano, que poco he visitado. En fin, me gusta viajar, será autobús en lugar de avión.

***

Siempre me han gustado los días 27. Shhh!!!

martes, septiembre 22, 2009

Efecto búmeran



El efecto búmeran se avecina. Cada vez más pronto con su trayectoria corta y su velocidad rápida, regresa en forma de parábola sin tanto artificio lineal...Así como las palabras los actos. "Que de tu boca sólo salgan palabras dulces porque algún día te las tendrás que comer".

Como me desgarra las entrañas esa sensación de vuelta, de ida con regreso. E incluso de espera, su precisión y puntual retorno, aniquilante a veces, esperanzador otras tantas.
Trato de despejar el terreno terroso para que al caer sea visible, lo encuentre. Intentaré lanzar con la trayectoria, velocidad e intención deseada y así no seguir en el polvoriento terreno recogiendo fintas e ilusiones ópticas de cientos de búmeran lanzados al azar.

domingo, septiembre 20, 2009

¿Qué pasó con tus clases de baile?




-¿Qué pasó con tus clases de baile?- preguntó con rudeza y sarcasmo, como de quien esta harto de estar en compañía de un ser, del hedor de la monotonía.
-El baile nace del corazón- contestó ella
-¿Y?-
- Mi corazón está roto- respondió con la mirada y semblante correspondiente a un dolor profundo, del estar sin estar.
(Roman Polansky, Bitter moon -Luna Amarga-, 1992. Basado en la novela de Pascal Bruckner)

viernes, septiembre 11, 2009

Agosto y su sensatez

Dice el refrán que si sobrevivimos Agosto, debemos preocuparnos hasta el próximo invierno, pues ya nos libramos de coger enfermedades, tempestades, ya estamos sazonados como las frutas. Pues, también dice: "Agosto madura, Septiembre vendimia la uva", ello refiere a que la madurez de la uva se da en este mes, el buen tiempo de agosto sazona y madura varios frutos y es bajo la templanza de septiembre que uno puede disfrutar y degustarlo. "Lo que Agosto madura, septiembre asegura".


Lejos del efecto fébril de los meses antecesores, Agosto se posiciona como el mes que da su justo sabor a las cosas. Así puedo decir, los primeros días y bajo el imperio de los sueños develé mi inquieto corazón; compré un par de boletos al viejo continente; comenzaron las clases de portugués; me asomé a una puerta entreabierta y cerramos varias más descaradamente afianzadas con seguro por detrás; cosecha de cumpleaños; estampillas, exposiciones y películas -tocantes-; sueños densos; enormes banquetes; grandes adioses y lágrimas terrosas intermitentes a lo largo del mes y el último día, igual bajo el imperio de los sueños, a petición de un amigo, escribí un melancólico texto del andar .


Así "hago mi agosto". Expresión que ejemplifica a este mes como el de las cosechas. ¿Que comeremos?... ¿eso que almacenamos y cultivamos con ahínco?, ¿Cómo están los temporales?...¿será exquisito?...¿Habrá que esperar?

sábado, septiembre 05, 2009

A un lector

Muchas veces encontramos en las palabras un compañero. En esta ocasión ocurrió una hecatombe de confusión. Mucho de lo que escribimos al igual que en los sueños está compuesto y aderezado de muchas cosas, sean ilusiones, sueños, momentos pasados, historia, el instante efímero, canciones, videos, fotos, palabras...en fin, todos estos tiempos en un tiempo condensado como texto. Así, mucho de lo que escribo.

Todo aquí tiene un dueño, un origen, una musa. A veces sucede cuando uno escribe, en que toca fibras comunes, o que la gente que conoce a ese otro ser que escribe se siente aludida -lo cual puede ser bueno, malo, o ambas-. Al escribir no pienso en encontrar lectores, pienso en que los lectores se encuentren a través de una palabra, un sentimiento común, una inquietud y así tejer una comunión lector-escritor.

Y escribo, sí, esto está disponible, sí, pero soy un ser congruente, unificado, no es uno el que escribe y otro el que vive, lo que quiero decir es: el escribir no suple la vida, la adereza, la jerarquiza, la ordena, la alimenta, etc; ni viceversa.

Cuando siento algo por alguien se lo digo. Sabina, no espera, no planea, no deja a la interpretación; es. Y asi, lejos de simulacros, de malas interpretaciones, lo mejor es confrontar el ser. Este espacio está ocupado, reservado tal vez, y no por alguien físico sino por toda esa especie de signos, significaciones y demás que me mantienen llena aquí.

Las extrañas coincidencias y alusiones comunes, pueden ser indicio de otra cosa: no de poseer o abstraer tal coincidencia hacia sí. Nos queda un largo camino por descubrir. Un enorme abrazo mi lector escondido, del cual apenas sé me leía con asiduidad y ésta vez escribo para él.

miércoles, agosto 26, 2009

¿Estás enojada?

--¿Está usted enojado conmigo, (...) ?-- le pregunté cuando volvió. Pareció sorprenderse de mi pregunta.

--¡No! ¡Nunca me enojo con nadie! Ningún ser humano puede hacer nada lo bastante importante para enojarme. Uno se enoja con la gente cuando siente que sus actos son importantes. Yo ya no siento eso.

(Las enseñanzas de Don Juan, pp. 95,96)


Nobody is here,

all the pasengers are strangers