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lunes, octubre 05, 2009

Respiro

Gané

  • 21 piquetes de mosco
  • Un olor a ungüento verde
  • La sensación de estar anestesiada

Perdí

  • Gran parte de mi cabello
  • Algunas palabras tornasol
  • Mi corazón ahogado en una copa de vino magenta


¿Debería sentirme mejor? Sí, respiro. Tengo esa mirada que tanto me encanta.

***

Desperté con esa útima imagen de un enorme bosque frondoso, de pasto verdoso, perfecto para dormir por un momento mientras pensamos ¿qué vamos a hacer?

Nota: Planear aquella ida postergada al campo. Un día verde aparece.


martes, agosto 18, 2009

¿Cómo preparar un sueño?


"(...) la clave es la combinación delicada de ingredientes complejos:


primero ponemos pensamientos al azar, luego, añadimos una pizca de reminiscencias del día, mezcladas con algunos recuerdos del pasado, [relaciones: amores, amistades, roces] y todas esas palabras con canciones que [escuchamos] durante el día, cosas que [vimos] y también algo personal. Y nos ponemos a revolver..."


Nos dice Stéphane en la ciencia del sueño, mientras cocina uno.
Mis sueños a últimas fechas se han presentado densos. A ello, se suma que los banquetes han sido memorables y abundantes en carne y vino, demasiado carbohidrato para la cena.

***


Notes: 4 ago 2009

Hoy fue terrible, aterrador por las imágenes, los grises, verdes y azules entremezclados con el negro brumoso, demasiada soledad se siente aquí. Es una casa semiderruida entre terrenos baldíos.
Alguien nos persigue en estas calles desiertas y tomamos un atajo, cruzamos la calle, nos tomamos de la mano y saltamos el alambre de puas con cierta dificultad; al tiempo que nos encontramos en un sitio más oscuro acompasado de cuatro paredes -en teoría más seguro que el exterior y más segura con a compañía obtenida, un deseo onírico cumplido-. Hecho que terminó con la fuerza y brutalidad con la que tres tipos nos separaron y me llevaron a un cuarto verde enlamado y mohoso, sus gestos eran soeces, asquerosos; en cuanto pude corrí, escalé a otro predio en construcción y un cúmulo de gente se aproximaba vehemente. Grité y pedi ayuda a las personas que regresaban de la peregrinación pero sólo obtuve indiferencia, apatía y negación.
Callé. E irónicamente llegué a una casa donde me buscaban, querían retenerme para una especie de festividad, afortunadamente bajo los dones oníricos logre ser invisible- jaja, a nadie le gusta ser atrapado, ¿no es así?-. Un hermoso ventanal apareció frente a mi, un enorme vitral, y la lluvia apelmazando la imagen.

:..

Contraste. Aparecí en un lugar inundado de luz, todo vacío, sólo una linda y estética escalera marrón con incrustes dorados y nosotros. Al lobo ibérico le dijeron que viajaría, lo cual acrecentó su mirada bucólica y sonrisa salibante, Vermont, el destino, lindos montes y tierra para un lobo aunque peligroso. Su joven alegría por lo dicho contrasta con mi playera verde y mi apático estado de ánimo.
Mi tiempo. Tomé con desdén las cartas, pegajosas, salieron: 1) una totalmente negra, 2) un cubo y unos escalones reflejando al exterior, 3) una color pastel, como durazno y 4) una brumosa que no alcancé a percibir. Apática seguí. El tipo de apariencia desconocida y confianza desmedida me dijo:
- Vas a emprender un viaje -reí, por supuesto-
y alguien más con su lindo sarcasmo dijo -¡Siempre!-, reí de nuevo.
-Todo estará perfecto-, quedé tranquila sin dudas ni apatía. Extrañamente me reconfortó.


El siguiente lapso fue un capricho, pensé en mi deseo de quitar los miedos y barreras. Balanceando la copa de vino, su hermoso color y el vaivén provocado por el movimiento de mi mano me embelesó, besé la superficie de la copa, degusté su olor fresco como nunca antes lo había hecho. Pese a la falta de madurez en conjunto, vino-paladar, esta vez la coordinación fue excelsa, un lindo cosquilleo en todo el cuerpo, ¡qué placer!

¡Qué cosa Agosto, sus sueños, su temporalidad...me abismo!


lunes, agosto 03, 2009

De pausa y reversa


Odio las palabras que visten los prejuicios, los miedos y generalidades. Y siempre las uso. Así, como el amor; el olvido, en vaivén.


Colocados bajo la lluvia de aquellas tardes agonizantes en nuestro lugar, nos encontramos. Pensé en lo raro de la situación, los regresos nunca me parecieron un momento sino una pausa interdicta, donde lo incómodo es acogido por el silencio, donde la palabra vuela en la superficialidad de las prendas conocidas, y donde todo suceso es pretensión de la impretensión.
Llegan, en esos destiempos, las miradas fugitivas que observan las manos, aquella esquina muerta, el detestable marcador de tiempo y los cuadros amarillos de las cafeterías.
Aún así, me arrojé. Bajo ese afán autocastigador que posee la culpa en el pensamiento reversible.

Así, pese a mi reacia postura acerca de los regresos y de ese pisar por segunda vez el terreno agreste, creí conveniente dar otra forma geométrica al círculo regordete y disfrutar los ángulos que pudiera explorar. La primera vez tuve miedo, su mirada me poseía, me estremecía, me inundaba; sabía que no habría regreso.
Esta vez, el final fue el mismo pero a la inversa, si el círculo giraba de derecha a izquierda, ahora quedó de izquierda a derecha, provocó los mismos raspones y nada de las nuevas sensaciones que llegarían. Sólo el mismo tacto hambriento que anteriormente se escondía bajo la timidez y deseo de la mirada. Lo mismo: un fugitivo, un soñador.
Y no es cuestión de incrementar el compromiso del cual el fugitivo teme, ni de actuar bajo esa forma del deber ser, sino del ser natural, sin máscaras; es decir, más desnudos, y en ello tal vez la palabra es intimidad. Y con ello viene la confianza, el cariño arropador, la admiración, etc. Eso es todo, quiero materializar aquello que quiero, cual soñador.
Y son esas palabras disfrazadas, lo de los niños, el compromiso de hacerse presente y esas tonterías. Esas cosas que no son, no están. Sólo quiero fluir y si te dije todo eso ayer fue porque te siento hermético, artificial, antinatural y cuando de repente me encuentro con esa mirada erótica llena de amor jovial, sé que eso es lo que me alimenta, lo que me sublima cualquier deseo de salir corriendo.
Si te digo antinatural es porque tus ojos me dejan ver que no es lo que se ve, veo la forma en que te embeleses en espasmos cada millón de años luz.
Sólo quise decirte que confiaras y te arrojaras, no sabemos qué sucederá pero lo que sea que tengamos, hagamos y compartamos sea libre y natural, completo, infinito en cuanto dure. Olvidar el aquí terrenal y dejar esas cosas que están en la mente.
Comprendo el porqué, por lo sucedido hace un año. Yo soy libre y extraña y sólo te puedo dar esto que siento ahora. No una promesa, ni un compromiso, un deber ser, sino mi ser así espontáneo, impredecible, fugaz y fútil.


No te vayas, quédate! Esta vez no guardaré las palabras.

No racionalicemos, no recordemos, vamos a sentir!
No quiero simulacros ya, quiero algo real, no sucedáneos.
Si es vdd, no he resuelto todo pero quiero vivir, quitar la pausa.
En esta corrección de estilo que me agobia desde hace 3 días, sirvo una copa de vino y escribo: Quitar el punto y continuar con el texto...

martes, mayo 19, 2009

...Regresos


Recibí un par de sorpresas para comenzar el día. Una llamada, una voz lejana muy conocida. Habían pasado ya 18 meses desde la última vez que nos vimos. Justo antes de emprender el viaje al viejo continente. Esa ocasión apenas hubo tiempo de decirnos lo superficial, fue bueno, fue agradable la sorpresa que tocó a mi puerta con la primigenia inocencia de encontrarme aquella mañana.
Ese ser me recuerda mis raíces, nos conocimos a la edad de 5 y 6 años, respectivamente. Unos ojos llenos de vitalidad e inocencia, de un amor incondicional, de niños, alimentado de detalles que enternecen, del descubrimiento paulatino del mundo de los adultos, de las sonrisas y paletas compartidas al atardecer, de las atrapadas y escondidas, de las apuestas y promesas leales, de la palabra sin retórica y las acciones cómplices...Qué tiempos aquellos!
Aunque esos momentos con el paso del tiempo y el agriar propio de la uva madurada en barrica dió otro sabor, menos satisfactorio del prometedor. En fin, el caballero de agua se desvaneció cual escurridizo renacuajo al tocar tierra.
_________
Hace un año conocí vía virtual a un par de personas que con anterioridad habían surcado mis territorios sin advertir mi presencia en su mirada. El primero, el pasto verdoso, intrigante en invierno, ya habíamos intercambiado palabras triviales de extraños un atardecer en la Facultad. En cuanto al vino italiano, llegó en la misma fecha, con su pasión y peculiar conserva de matices dulces y nervios visibles.
Y justo cuando el calendario marca la fecha dada coincidimos bajo el mismo parámetro trivial de la ocasión anterior. Algunas palabras traspapeladas.
Por su parte, el vino italiano perdonó a esta sommelier por aquella temporada de lluvia y de tierra agreste del verano anterior. ¿Qué es eso que hace que dos personas se encuentren de nuevo como desconocidos bajo los mismos tiempos y formas circunstanciales como si fuése un inicio? ¿Qué especie de capricho es ese? Uhm, no lo sé con certeza pero me agrada saber que está de vuelta. No esperaba su regreso después de la forma en que salió el corcho. Debo decir también, que su sabor y bouquet propio del proceso de barrica de roble francés le da un especial toque...un poco ácido pero con un poco más de disolución dulce quedará excelso.
Uno de las conversaciones de sommelier fue acerca de la diferencia de sabor que produce una cosecha 5 años arriba y 5 años abajo de la medida. Interesante. Notando que nunca antes me había sentido atraída por una vid tan prematura ni por una vid ya conocida con su ahora tangible madurez.
Veremos que nos deparan los viñedos. Mientras tanto se acerca la temporada de fresas y eso me emociona. Ya no me preocupa tanto el ursus arctus horribilis ni el canis lupus signatus que pudiera regresar a este terreno fértil.