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domingo, enero 09, 2011

Vaivén


Nada podría explicar mejor estos meses de vaivén... "¿Pude haber vivido de otro modo? "

He repartido


HE REPARTIDO mi vida inútilmente entre el amor y el deseo, la queja de la muerte, el lamento de la soledad. Me aparté de los pensamientos profundos, y he agredido a mi cuerpo con los excesos y he ofendido a mi alma con la negación.

Me he sentido culpable de derrochar la vida y no he querido quedarme en casa a atesorarla. Tuve miedo del fuego y me incineré. Amaba las páginas de un libro y corría a la calle a aturdirme. Todo ha sido superficial y vacío. No tuve odio sino amargura, nunca rencor sino desencanto. Lo esperé todo de los hombres y todo lo obtuve. Sólo de mí no he sacado nada: en esto me parezco a las tumbas.


¿Pude haber vivido de otro modo? Si pudiera recomenzar, ¿lo haría?

Jaime Sabines

domingo, octubre 31, 2010

Discurso amoroso en la cocina

No sé cómo decir cuanto te extraño y cuanta falta me has hecho en este lustro sin que éstas palabras suenen sabidas, sin que éstas palabras sepan conocidas y sean confundidas con el sabor cortés con el que se mezclan las vidas y sabores.
Veo la mirada compasiva y poco comprensiva del doctor, de la extensión y distensión del corazón el doctor dice que no me preocupe pues hay temporadas de taquicardia, que no hay nada raro en ello, que el dolor de cabeza y mareo es producto de una tristeza y en otras tantas de enojo.
De un tiempo a la fecha, sufro terribles taquicardias y falta de aire, hechos que emulan suspiros al aire...como quisiera que estuvieras aquí y poder mostrarte el latido acelerado de mi corazón, que bien sé encontraría alivio con tu mirada, esa que siempre regalabas a mis locuras y padecimientos.
¿Cómo decir que te extraño? ¿Cómo no encontrarte en cada letra, canción, palabra...? ¿Cómo olvidar tu mirada y tus palabras verdeazules, siempre? ¿Cómo no añorar tu paz y certidumbre? ¿Cómo no arrojar lágrimas al cielo al saber lo mucho que falta para encontrarnos en la estación? ¿Cómo no parecer hongo alucinante si sólo estás tú, aquí, en mis no lugares y no presencias? ¿Cómo me alimento si se me agota la fuerza para rendir la temporada de cerezas?


jueves, abril 01, 2010

Tengo tantos sentimientos

AMOR: Es siempre un lujo que despierta animadversión de los que no fueron convidados (Alfonso Reyes)

"Eternidad es el momento, ni futuro ni pasado, el presente", "es lo que es"

***

Y podríamos estar afuera
sentir el viento y compartir el atardecer
Viéndonos
Sobre el césped enlazados en una bocanada
Riéndonos
agitando las manos en el vaivén de las miradas
Acariciándonos
en esta tarde gris como en esas muchas caídas
iluminadas con nuestras soledades compartidas,
degustadas con un festín de palabras,
allá dónde construíamos nuestros extraños sueños idealistas.

Viéndonos, riéndonos, acariciándonos
no había otra forma mejor afuera.

Pensándonos
corríamos cada cual a su corral con el peso del reloj
Imaginándonos
la tarde en que habría de regresar la tarde que se había extinguido
Abismándonos
en este mundo por los secretos colores del otro mundo
Abrumándonos
con la mezquindad multiplicada y la plasticidad mascarada

Soy un extraño
un extranjero tierra adentro,
el alud púrpura me sepulta,
y me quedo en la mitad
¿podríamos caminar a casa?

Espero la lluvia con una sonrisa,
salto en auspicio del sol,
sepultada pienso, me abismo y me abrumo

Y podríamos estar afuera, pero ya no estas
Te has ido, y yo no estoy,
este día huele a ti,
sabe a tu cuerpo,
hiela mi piel.


( Es inevitable el querer que estés aquí con nosotros. Mientras acaricio tu cabello negro, tomo tu cabeza ausente sobre mis muslos precisos. Viendo el azul, la copa, y nuestras sonrisas amantes...No es, no será...Quiero dormir, mejor no pensar, caminar y encontrarme allí, con esa sustancia donde se hacen los sueños)

sábado, noviembre 21, 2009

Estos días pesados...

Ya no puedo quedarme entre las sábanas, me levanto apenas un surco de luz atraviesa mis púpilas, corro de inmediato a la regadera porque a mí socorren presurosos todos esos momentos encapsulados. Apenas cierro los párpados y llueven los recuerdos, esos que teñimos con naturalidad, extrañeza y complicidad a lo largo de este tiempo. No concibo las mañanas sin tu luz, las tardes sin tu mirada, las noches sin tu risa...vivo un tiempo sin tiempo, no tengo apetito.

No me gusta el café y he bebido más tazas que nunca. Siento un enorme hoyo en el estómago, como y me queda un abismal vacío al estar probando estos manjares sin tus percepciones culinarias, antropológicas y andariegas. Dejo la comida a medio tiempo. Mis labios se secan y las lágrimas corren de nuevo y remojan estos labios cansados de comenzar a emitir las palabras ya dichas y que sólo tu solías comprender, era nuestro código, y así quedo desvanecida en un espacio donde mis palabras son otra cosa y no alimento.
No suelo tirar lágrimas y esconder sonrisas y ese acto me es inevitable ahora que respiro tu ausencia. Tú mejor que nadie sabe que suelo ser una "oda a la felicidad", como alguna vez dijiste, pero aunque no quiero entrar en el juego de la interpretación, creo escenarios y me duele.


Ahora puedo entender mucho de lo que dijimos bajo el halo y la calma que da el saber. Ahora entiendo esas "casualidades" que tanto adujiste y yo no entendía -puesto que te comías la mitad de las palabras-. Mientras entro al CELE, alguien dice en el estrado del auditorio "los malentendidos culturales son una dimensión oculta, están más en el decir que en el hacer", rió y recuerdo aquella vez que hablábamos al bajar del taxi y de todo el enredo discursivo, el dinero, el festejo en el King's pub y nuestras sonrisas finales.
Regreso, sólo un momento. Observo, asomo mi cabeza por la ventana del CELE, veo la biblioteca, me voy de nuevo a aquella tarde que jugábamos con Mariana en las islas de CU, y reíamos de las puntadas escritas en la pequeña tabla de puntuación. Regreso, debo apurarme para alcanzar la ventanilla en la que habrán de avisarme qué día presentaré mi examen profesional, después entregar unas hojas a la Coordinación, recolectar unas firmas; estudiar y leer para el examen final de portugués, y pensar en si me teñiré para recibir el reconocimiento del relato que mandé y obtuvo el tercer lugar...para ser sincera no tengo ánimo de ver a nadie...

Qué más da todo esto. Todo esto cambiaría por ese tiempo en el que gestamos mi tesis, tu tesis; vimos partir un par de personas; nos embelesamos con la música y la literatura -esa que siempre nos sacaba de los apuros y banalidades propias del ser social-...Mi Margites, una vez más la vida nos dio una de esas sorpresas que saboreamos juntos.

***
¿Cuánta complicidad pudo crecer en nuestros soliloquios? "soledades compartidas", dirías tú.
Se me hace un lugar inhóspito, sin ti.

Me quedo con esa sonrisa que siempre dibujabas al verme, con sus atenuantes en la versión mirada cómplice, de espera, coqueta y burlona en otras ocasiones. Y teñiré de magenta, por última vez eso que acordamos.

sábado, octubre 31, 2009

Enferma

Con el trajín cotidiano, el estrés, las preocupaciones propias del ritmo de vida ha crecido el desarrollo de 'enfermedades' que responden más que a un padecer físico a un padecer emocional manifestado de múltimples formas.
Así, la depresión y demás enfermedades 'mentales' responden a un sentimiento de desánimo, de desasosiego propiciado por el rondín pasajero de pensamientos que manifiestan tristeza, inconformidad, deseperanza...debilitado el sistema, entra la 'enfermedad'.Es en esta temporada, con la cercanía del inivierno y las fiestas de fin de año que se incrementa el índice de suicidios.
Por eso a mis enfermos los procuro, pero ha ocurrido que esta vez caí yo. Terminé en el doctor después de una larga noche con taquicardia, dolor de cabeza y temperatura. Lo sé estoy llena de eso que dijo el doctor, y para lo cual me recetó vitamina b.
Intento calmar mis desavenencias pero me duele el corazón, tengo una extraña sensación de angustia, como si quedara poco tiempo. Me abismo en los pensamientos de creer que no transito por donde debería, de un futuro hipotético mientras el presente se me desvanece, ideas de que no he logrado distinguir la presencia aún, y me invade el miedo.

jueves, octubre 01, 2009

Inundación en tiempos de cosecha

Aparentemente no hay forma de que el semblante sea otro que el de la felicidad, puesto el reconocimineto y palabras de cariño, aliento y empatía de las personas que más aprecio se han hecho presentes. Sin embargo, amanezco desde hace días con una extraña opresión en el pecho, sí de esas sensaciones trilladas, de cuando uno siente el corazón desvaneciéndose, hay más de una razón para ello, dejadas a la incertidumbre, al miedo y su interpretación, y al historicismo crónico -esas cosas que uno guarda para tirarse al drama-.

Quiero compartir esto, tengo que contarte...si sólo hubiése esperado un poco o hubiéses esperado más.
Voy aprendiendo los temporales, la cosecha está lista y este año no la dejaré perder. Hoy es el último día del mes y ahí estaré.

martes, mayo 19, 2009

A propósito de Benedetti

Viceversa / Mario Benedetti
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
No te salves, Rostro de vos. Mucho más grave, Espero, Ese gran simulacro, Entre siempre y jamás, Enamorarse y no, Estados de ánimo y Viceversa.
Así el vaivén que alimentan las frases acomodadas y sedimentadas por el poeta uruguayo Mario Benedetti (1920-2009). Resumiendo, son estas últimas palabras las que describen mejor mi estado actual pero sólo son un pequeño manjar dentro de todo este colosal menú que arraiga mi andar.