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domingo, enero 09, 2011

Vaivén


Nada podría explicar mejor estos meses de vaivén... "¿Pude haber vivido de otro modo? "

He repartido


HE REPARTIDO mi vida inútilmente entre el amor y el deseo, la queja de la muerte, el lamento de la soledad. Me aparté de los pensamientos profundos, y he agredido a mi cuerpo con los excesos y he ofendido a mi alma con la negación.

Me he sentido culpable de derrochar la vida y no he querido quedarme en casa a atesorarla. Tuve miedo del fuego y me incineré. Amaba las páginas de un libro y corría a la calle a aturdirme. Todo ha sido superficial y vacío. No tuve odio sino amargura, nunca rencor sino desencanto. Lo esperé todo de los hombres y todo lo obtuve. Sólo de mí no he sacado nada: en esto me parezco a las tumbas.


¿Pude haber vivido de otro modo? Si pudiera recomenzar, ¿lo haría?

Jaime Sabines

lunes, junio 07, 2010

El túnel en el andén.


Mayo 2010

Caminaba como siempre a paso apresurado, evadiendo las banquetas crecidas y los matorrales pronunciados, después de diez minutos, vuelta a la esquina y ¡bingo! en el metro. Tal vez la hora, tal vez cuestión de suerte, el andén estaba casi vacío excepto por el señor de intendencia que con su escoba de mechitas de color naranja limpiaba las orillas del pasillo y dos tipos más encapuchados con esas sudaderas borregas que suelen esconder el cuerpo y la mitad del rostro...Temí un poco, su aspecto me daba la impresión de que escondían algo pues entre susurros reían y señalaban la parte baja de la vía y movían sus manos en diferentes direcciones, cuando la mirada de uno de ellos se posó en mi, sólo atiné a voltear la mirada para donde el barrendero estaba segundos antes, ya no estaba, quedábamos sólo nosotros tres cuando una par de señoras con aspecto extravagante entraron al andén en dirección contraria.


Esos minutos parecieron eternos, una voz anunció: "Estimado usuario debido a una falla técnica en uno de los trenes el servicio ha sido suspendido", aquella letanía parecía una mala pasada -¿por qué justo el día en que el andén estaba vacío y debía llegar a mi cita con Margites, en aquel lugar donde nos vimos por última vez cuando nos despedimos.
Recuerdo aquella última vez con tanto pesar, ese día corrí apurada para tomar el tren hacia Barranca del Muerto, con mis apuntes, libros y libretas en mano casi al borde de tirarlas, y él estaba allí en medio del barullo, bajo el reloj recargado en la superficie de las escaleras. Lo vi casi después de medio minuto que él llevaba observándome batallar con mi maleta y demás objetos, hasta que la sensación de ser observada rompió el ensimismamiento en el que me encontraba.

-Hola, ¿Cómo estas?, ¿Por qué no me saludabas?
-Te vi muy ocupada ordenando tus cosas y no quise interrumpirte.
-Gracias, cómo te habrás dado cuenta una mano extra no hubiera estado nada mal- repelí con sarcasmo.
Sonrió y enseguida siguió en una contemplación feliz cada uno de mis movimientos, que para ese tiempo eran contradictorios, quería organizar mis cosas pero también quería platicar con él, así a medio hacer ambas, le pregunté:
-¿Cómo has estado no me has contestado? ¡Qué sorpresa encontrarte! ¡Qué cosa tan rara!- después de lanzar cual ráfaga aquellas expresiones pensé si no contesta es porque no le he dado ni un respiro para hablar, así callé por unos segundos.
-Bien, tranquilo todo...
Apenas comenzaba a responderme cuando el tren llegó, rápido me disculpé -¡Tengo que irme! pero ¿será que te encuentro pronto?- grité entes del cierre de la ventanilla mientras mi cara gesticulaba una especie de muecas sin coherencia alguna de tan fugaz encuentro.

Con todo el coraje, caminé en dirección hacia los dos tipos que ahora estaban de espaldas a mi metiendo unas botellas en una de las mochilas escolares que traían. Con la precaución de no hacer ruido con mis zapatos, crucé frente a ellos casi a hurtadillas, sintiendo la gloria al estar ya diez pasos lejos de ellos y a veinte mosaicos de los torniquetes recorrí felizmente el siguiente pasillo.
De pronto en una de las puertas donde suelen reposar los policías auxiliares del metro, escuché como cuestionaban a varios sujetos que se supone deberían estar encerrados en la cárcel y habían escapado de tal sitio por un agujero con conexión a dicha estación. Segundos después de ésta reflexión y quince pasos de la salida, las puertas metálicas de la estación se activaron y así quedé atrapada.
Enojada entré al cubículo policial, sin respuesta alguna, allí dentro era un chiquero, la poca luz que caía del exterior mostraba huellas de grasa automotriz, restos de salitre, pero lo que más me impresionó fue el aroma a sangre y a químico, ese olor tan desagradable a piel quemada y cal, tapé mi nariz con la bufanda y seguí caminando por aquel cuarto que me había ya conectado a un pasillo, cuidando de no tocar las paredes donde se encontraban rastros de sangre y pintura desvencijada.
-¿Qué pensabas, que sería muy fácil salir de aquí?...pues te equivocas y pagarás tu arrogancia- decía un uniformado, que ya pensaba yo no era un policía y mucho menos el ser confiable que yo buscaba para que me dejará salir. Mi enojo inicial se había convertido en una extraña sensación de desnudez, de estar desprotegida, vulnerable y colocada en el centro de una situación aún más rara.
Crucé con torpeza la puerta en busca de otro pasillo que me llevara de regreso, sin luz y sin la más remota idea de saber lo que allí sucedía y dónde estaba, caminé tres pasos atrás y di con otro pasillo que conducía a unas escaleras. Ya era demasiado tarde para regresar aún sabiendo que aquellas escaleras estaban en contra dirección a lo que yo buscaba: la salida. Aún así, seguí, las escaleras ascendían a otro cuarto, que intuyo estaba arriba de la estructura de los vagones...


-¿Qué haces aquí?
Conteniendo en los pulmones el miedo que sentí al recorrer sus palabras, contesté:
-No sé que hace usted aquí, ni quién es, sólo estoy buscando la salida, el gendarme del piso de abajo me mandó con usted por ser el único que pudiera ayudarme- mentí y dije con voz firme, de esa que pocas veces acompaña mis palabras.
-No entiendo. Él la dejo pasar hasta acá para que fuera yo quien la sacará. No me suena lógico-dijo el gendarme recorriendo mi silueta de arriba a abajo con su mirada inquisidora.
-Eso pensé, pero al parecer estaba ocupado con un par de tipos, prófugos.
-Cállese, arrójese al suelo- dijo al interior del cuarto que custodiaba.
-Le dije que se comiera todo- gritó de nuevo.
Su tacto áspero hacia las preguntas que procedían del interior del cuarto me exaspero e incomodo, así que traté de no hacer nada que motivara su chirriante voz demandante, el mismo olor a carne putrefacta era aún más penetrante en aquel sitio, y procedía de ese cuarto, vedado, iluminado tan sólo por una ventanilla de 10 por 15 cms. El desfile de voces que clamaban comida, agua y exilio era interminable, como coro desafinado aturdían las estrechez de aquel cuarto.
Asomé mi cabeza, mientras el gendarme de voz áspera rumiaba en el walkie talkie con el gendarme, sosteniendo la respiración, de pronto vi a David, atado a una especie de cadena comunitaria, aquel cuarto era una carnicería, había sangre y restos de fluidos desperdigados en el cuarto, los manchones en las paredes y el insoportable hedor que de allí procedía me hizo pensar que esa situación fortuita de la falla en el tren, no lo era, esto llevaba tiempo realizándose. Cual carne en venta eran objeto de extraños sacrificios de santería con el motivo de mantener al masón mayor de la ciudad y la estabilidad en sus apócrifas finanzas, según me relató David atropellando las palabras cada cierto tiempo por el miedo a ser videograbado, pues esa era otra parte del negocio, todos eran vigilados y se escogía al mejor para ser entregado. Cuando me dijo lo de los videos, mi piel se erizó, ello significaba que nunca había dejado de ser observada, y que tal vez mi presencia allí no era casual.
Los cuerpos exhaustos reposados en un extremo del cuarto, encadenados entre sí, los cuerpos desnudos grasientos y llenos de hematomas, en extremo burlados con la idea de ganarse su libertad. De lejos hacía señas a David, compartía su encadenamiento con dos nóveles ladrones que habían entrado a una tienda de colchones y antes de efectuar el atraco fueron reconocidos por la cámara y supuestamente capturados para seguir su proceso en prisión; sin embargo, para sus familias se encontraban desaparecidos y eran inocentes palomas perdidas en algún lugar.

El walkie-talkie no funcionaba del todo bien, después de rodear en repetidas ocasiones el rectángulo en el cuál estaban hacinados los cuerpos el gendarme de voz áspera salió en busca de mejor señal. Ese momento corrí al extremo de su escritorio y tomé unas diminutas llaves, todo ello por instrucciones gestuales de David, su cara era en extremo compungida, nunca había vista tal sufrimiento reflejarse en su rostro, como pude contuve la respiración, esquivé lo mejor posible los cuerpos y la sangre, aunque de repente mis sentidos ya no percibían el olor fétido, ni el sabor del sudor que caía sobre mis labios, ni siquiera el asfixiante calor abrasador que segundos antes asqueaba y dejaba pegajosa mi ropa...sólo recuerdo como vi de lejos a David detrás de la cinta amarilla que separa a los térreos de los caídos. Quise gritarle pero no me escuchaba, o tal vez fingía para protegerme, caminé de nuevo hacia las vías y la gente estaba amontonada observando una atroz escena...

viernes, febrero 12, 2010

Mejor no hablemos de amor...


"Sentimos avisarte así, pero te toca organizar la ceremonia para el lunes"

Y resulta...

No ha habido un tema más recurrente en este tiempo que el amor. Y es de éste, del cual quedan tantas cosas vertidas al filo del columpio, veo aquel libro rojo y sonrío, ya no estas, y aún así sonrío...

Aquí vamos...El amor es el motor de las emociones humanas, es el sentimiento creador y generador de todo lo que nos rodea: una familia amorosa, una amistad incondicional, cómplices fieles que nos acompañan a lo largo de nuestra vida.

El amor es alimento, es aquello que nos llena el corazón y nos da energía para hacer nuestras actividades diarias.

Se celebra el día de San Valentín en honor a un hombre que se dedicaba a casar en secreto parejas enamoradas, hecho que lamentablemente lo llevó a la muerte, ya que por no haber obedecido las órdenes del emperador fue sacrificado un día 14 de Febrero del año 270. Posteriormente y en honor a este mártir, la celebración del Día de San Valentín se hace oficial en el año de 1969.

El Cupido o dios del amor también hace su aparición en esta fecha. La historia de Cupido es una oda de amor y sacrificio. Cupido sintió el amor en una joven princesa llamada psique. Aquel querubín que al herir con su arco y sus flechas despertaba el amor, también tuvo que sufrir al no poder ver a los ojos a su amada por que ella era mortal y el viviría para la eternidad, pero los dioses se compadecieron de psique y la hicieron inmortal para que así pudiera estar junto a su amado Cupido.

El día de San Valentín como puedes darte cuenta, no es una celebración meramente comercial; detrás de ese 14 de Febrero que celebramos cada año, hubo antes una historia de amor y muerte.


Los amorosos/ Jaime Sabines

Los amorosos callan.

El amor es el silencio más fino,

el más tembloroso, el más insoportable.

Los amorosos buscan,

los amorosos son los que abandonan,

son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,

no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos

porque están solos, solos, solos,

entregándose, dándose a cada rato,

llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos

viven al día, no pueden hacer más, no saben.

Siempre se están yendo,

siempre, hacia alguna parte.

Esperan,

no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.

El amor es la prórroga perpetua,

siempre el paso siguiente, el otro, el otro.

Los amorosos son los insaciables,

los que siempre ¡qué bueno! han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.

Las venas del cuello se les hinchan

también como serpientes para asfixiarlos.

Los amorosos no pueden dormir

porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos

y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana

y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,

sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas

temblorosos, hambrientos,

a cazar fantasmas.

Se ríen de las gentes que lo saben todo,

de las que aman a perpetuidad, verídicamente,

de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,

a tatuar el humo, a no irse.

Juegan el largo, el triste juego del amor.

Nadie ha de resignarse.

Dicen que nadie ha de resignarse.

Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,

la muerte les fermenta detrás de los ojos,

y ellos caminan, lloran hasta la madrugada

en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,

a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,

a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios

una canción no aprendida.

Y se van llorando, llorando

la hermosa vida.


De la amistad: La amistad surge del sentimiento de compartir. Encontrar un compañero de vida, de andanzas y experiencias; es sentir alivio, gozo y compartir las lágrimas y penas, también.

En nuestra vida contamos con estos seres amigables que alimentan nuestros días. La amistad es una receta difícil de completar, pero muy preciada y gustosa cuando se encuentra, ya que nos deja un dulce sabor en el paladar. El principal componente en la amistad es la confianza, aunque también encontramos: comprensión, fidelidad, empatía, sinceridad, respeto y reciprocidad

De la confianza y sinceridad se necesita para hablar y actuar como realmente se piensa y sé es, minimizando los prejuicios sociales que normalmente se tienen; con la comprensión y empatía, se aceptan las características del amigo, sus valores, ideas, miedos, aciertos, errores, en definitiva, su forma de ser; de la Fidelidad y respeto se necesita para escuchar y compartir nuestras experiencias.Todos estos ingredientes son parte esencial de toda amistad.

Un amigo es el que está en todo momento, y en todo momento está en nuestros pensamientos.

Así el amor y la amistad son manjares que podemos degustar a diario, contar con el amor y amistad de nuestros seres queridos nos llena de alegría el corazón, el pensamiento y nuestro andar. ¡Feliz día y feliz inicio de semana a todos!

¡Te quiero! Mi corazón está lleno, lleno de...ese vuelo...


lunes, enero 18, 2010

Historias asombrosas, de justicia y acertijos. Parte 1

Hace dos meses lloraba frente al monitor. Incrédula, pero con la certeza de que aquella madrugada había sido la última que compartimos.
Pasó mucho tiempo, de ese que corre lento, de ese que te avejenta y agrieta la piel, de ese que pesa en los costados y que corroe el corazón a cada paso...ese tiempo suspendido.
Personas más desfilaron con su mirada compasiva y desesperada por mi estado anímico, con sus palabras enlatadas y frases que me quedaban guangas; otras tantas donaron su oído a mis extraños decires, anidaron las lágrimas y sonrisas las cuales fluyendo como un río encontraron su cauce en sí...
Hoy llegó a casa la noticia: "El asesino ha sido capturado". Aquel surco en la mejilla izquierda volvió a llenarse de gozo, sonrío. Sonrío casi en complicidad de saberte infilltrado en todo esto y saberme parte de todo eso.
En un país como el nuestro plagado de visiones contrarias a la correspondiente al sentido de justicia, trabajo y unión de los cuerpos e instancias judiciales, y más apegada a la versión de corrupción, poder y mafia; se logró. Y sí, es loable el hecho pero no es como se pinta, sí bien se hace justicia y las instancias hacen su trabajo, sí, tal vez, pero mucho de ello fue por la fuerza y sangre guerrera de la familia,que no dejó un segundo dispar para que aquello -el carpetazo o u otro final- sucediera. "Claro que soy un guerrero, pues en el nombre está la esencia.", escribiste alguna vez cuando me refería a tus acciones guerreras y tan transparentes, tan fuera de esta existencia.

Sin datos, con versiones discordes y pocos elementos para encontrar la causa y al culpable se inició el peregrinar. Poco a poco, bajo presión, fueron recreándose los hechos. De momento no sé decir más, no es propio siendo que el caso está abierto aún...Pero existe esa certeza, aquella que dice que ese es el sujeto que tiene que estar encerrado...Continuará...



Aquí, la carne:

http://www.pgjdf.gob.mx/temas/5-1-1/detalle_imprime.php?idw3_comunicados=5304&idw3_contenidos=18
http://www.eluniversaldelvalle.mx/detalle1443.html
http://www.libreenelsur.com/noticia.aspx?idn=1112
http://www.eluniversal.com.mx/notas/652637.html
http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n1483634.htm
http://www.ovaciones.com/gral/index.php?option=com_content&view=article&id=6595:detienen-a-homicida-de-ex-universitario-en-la-guerrero-&catid=3:policia&Itemid=347
http://elcapitalinoaldia.blogspot.com/2010/01/detienen-homicida-de-universitario.html

sábado, noviembre 21, 2009

Estos días pesados...

Ya no puedo quedarme entre las sábanas, me levanto apenas un surco de luz atraviesa mis púpilas, corro de inmediato a la regadera porque a mí socorren presurosos todos esos momentos encapsulados. Apenas cierro los párpados y llueven los recuerdos, esos que teñimos con naturalidad, extrañeza y complicidad a lo largo de este tiempo. No concibo las mañanas sin tu luz, las tardes sin tu mirada, las noches sin tu risa...vivo un tiempo sin tiempo, no tengo apetito.

No me gusta el café y he bebido más tazas que nunca. Siento un enorme hoyo en el estómago, como y me queda un abismal vacío al estar probando estos manjares sin tus percepciones culinarias, antropológicas y andariegas. Dejo la comida a medio tiempo. Mis labios se secan y las lágrimas corren de nuevo y remojan estos labios cansados de comenzar a emitir las palabras ya dichas y que sólo tu solías comprender, era nuestro código, y así quedo desvanecida en un espacio donde mis palabras son otra cosa y no alimento.
No suelo tirar lágrimas y esconder sonrisas y ese acto me es inevitable ahora que respiro tu ausencia. Tú mejor que nadie sabe que suelo ser una "oda a la felicidad", como alguna vez dijiste, pero aunque no quiero entrar en el juego de la interpretación, creo escenarios y me duele.


Ahora puedo entender mucho de lo que dijimos bajo el halo y la calma que da el saber. Ahora entiendo esas "casualidades" que tanto adujiste y yo no entendía -puesto que te comías la mitad de las palabras-. Mientras entro al CELE, alguien dice en el estrado del auditorio "los malentendidos culturales son una dimensión oculta, están más en el decir que en el hacer", rió y recuerdo aquella vez que hablábamos al bajar del taxi y de todo el enredo discursivo, el dinero, el festejo en el King's pub y nuestras sonrisas finales.
Regreso, sólo un momento. Observo, asomo mi cabeza por la ventana del CELE, veo la biblioteca, me voy de nuevo a aquella tarde que jugábamos con Mariana en las islas de CU, y reíamos de las puntadas escritas en la pequeña tabla de puntuación. Regreso, debo apurarme para alcanzar la ventanilla en la que habrán de avisarme qué día presentaré mi examen profesional, después entregar unas hojas a la Coordinación, recolectar unas firmas; estudiar y leer para el examen final de portugués, y pensar en si me teñiré para recibir el reconocimiento del relato que mandé y obtuvo el tercer lugar...para ser sincera no tengo ánimo de ver a nadie...

Qué más da todo esto. Todo esto cambiaría por ese tiempo en el que gestamos mi tesis, tu tesis; vimos partir un par de personas; nos embelesamos con la música y la literatura -esa que siempre nos sacaba de los apuros y banalidades propias del ser social-...Mi Margites, una vez más la vida nos dio una de esas sorpresas que saboreamos juntos.

***
¿Cuánta complicidad pudo crecer en nuestros soliloquios? "soledades compartidas", dirías tú.
Se me hace un lugar inhóspito, sin ti.

Me quedo con esa sonrisa que siempre dibujabas al verme, con sus atenuantes en la versión mirada cómplice, de espera, coqueta y burlona en otras ocasiones. Y teñiré de magenta, por última vez eso que acordamos.

viernes, noviembre 20, 2009

Si puedo volverte a ver



Mientras caminaba y platicaba al cielo la posibilidad de que un ave pudiera llevarte un mensaje, apareció esta canción, entre sueños una enorme mariposa se posó en una hoja de un verde inusual, enseguida pude verte y decirte lo mucho que te quiero.

miércoles, noviembre 18, 2009

Alfonso, mi Margites


Hoy regresé a casa con la felicidad de ver culminada toda la serie de procesos de titulación, de palpar y sentir las hojas de esta tesis que tantas charlas derroché, al fin en papel. Cual autómata me conecté al internet, con esa sonrisa festiva de sentir el fin de un ciclo y compartirlo con mis más cercanos peoresnada. Pasaron unos minutos, cuando a través del facebook, mi estimado perry Espinal comentaba en el perfil de uno de mis seres más queridos una especie de reconocimiento con despedida, hecho que aludí a la nostalgia que da el estar lejos de nuestra gente; sin embargo la noticia fue más allá.
Cuando accedí a la página, leí muchos mensajes de despedida, de esos que se escriben a las personas cuando ya no regresarán. Me quedé en shock, no pude contener el impulso de llorar y querer saber lo sucedido, pues apenas el martes estábamos brincando con los Ting Tings, el miércoles y jueves acordando el ir a una fiesta de "politólogos". Así llamé a varios amigos, sin respuesta, marqué a las 2:10 a.m a su casa, al teléfono de su cuarto y supe que ya no había marcha atrás.
Hoy es el día más triste. Es el momento en que me agobian tantas cosas, esto que compartíamos y de lo que tanto platicamos. De lo mucho que entraste a mi mundo, de nuestros gustos por hablar de nuestras inquietudes y acompañarnos en esta parte tan difícil del camino, en el que uno intenta e intenta y no encuentra un aliciente o una dirección que concrete el andar, en el momento en que uno se sumerge ante la presión de los ideales, el ser y el deber ser.
Y en esos, nuestros encuentros planeados, o en coincidencia, siempre encontramos la sonrisa del otro, la burla y ese compañerismo que hace más ameno el trayecto.


  • Nos conocimos en una titulación. Yo por el compromiso tácito de entregar un obsequio y una carta desde Europa; tú con el afán fraternal de ver titulado a un compañero de la generación. Te sentaste a mi lado, te pedí tu gaceta y de ahí al unísono festejo.
  • Aquel festejo de la burla por mi tío, jaja... y de"Lo niegas como Pedro al señor", me "defendías" aquella vez en casa de Edgar, jeje.
  • Sabías mis extrañas y bobas manías, al comer, cómo me gustaba aquel té, mi fascinación por lo artesanal, etc.
  • Mi Harry Haller, con ello empezamos a compartir citas, con Hesse.
  • Cuando presentamos el disco de "Gafas acústicas", un "sí gustas, estaré presentando el trabajo que hicimos", se convirtió en una reunión de amigos (Odín, Omar y David) acompañándome.
  • En mi primer cumpleaños recibí "Los Culpables", y una comida sui generis, que le precedió al secreto del dinero encontrado en el taxi.
  • Disfrutamos de pies a cabeza esa exposición en el Soumaya
  • Dijiste haberme visto un día fachosa al salir de la danza al pasar con tus amigos.
  • Alguna vez en esa fase de locura, quisiste dejarme unas donas a las 11 p.m hasta mi casa.
  • Compartimos infinidad de cafés, tés, cervezas.
  • Por ese café, en el que me dijiste por primera vez lo que sentías, y abriste tu corazón, con todo y mi abstracción en un mundo repleto de desolación e incomprensión.
  • Dijiste que me querías, en más de una ocasión pese a tu timidez, y cada una de ellas fue acompañada de unos ojos llenos de sinceridad, de amor incondicional, de pasión de compartir.
  • Porque tuviste la delicadeza de recortar las fotos de cuando salía en el periódico, de seguir con asiduidad la lectura de mis devenires, de estar siempre.
  • Por los "viernes" que nos reunimos en el 2008 y que dijiste tanto extrañabas. Cuando jugamos en las islas y perdiste, jaja.
  • Dijiste que siempre recordarías la fecha en que nos conocimos como algo valioso, escribiste: "Celebré tu cumpleaños, celebró el fin de año pero nunca dejaré de celebrar el 14 de abril, cuando te conocí".
  • Por nuestros nicks, nuestros seudónimos, nuestros enredos discursivos.
  • Por las citas y frases compartidas de nuestras lecturas, en las que se supone encontrábamos la clave para descifrar el enigma de estar aquí.
  • Vimos a Radiohead (15 de marzo 2009) en el Foro Sol porque te sobraba un boleto. Conociste a mi familia ese día, en el que te atiborré de comentarios acerca de la primera revisión que hice de tu tesis.
  • Tu parsimonia mientras yo daba "lecciones de física en el metro", y me decías burlonamente "te viste muy exquisita", jaja.
  • Me conseguiste ese libro "Este ejemplar no debe de salir de la Biblioteca", y el cual leí en unas vacaciones en algunas tardes de cantina.
  • Por escucharme horas y horas hablar de mis sueños, mis reflexiones, mis locuras, y aquellas cosas que uno no puede compartir con la gente.
  • Dijiste que tu cuarto estaba peor que el mio, lleno de cosas, periódicos viejos y demás.
  • ¿Para qué escribes? ¿cómo pretendes la desnudez si no te muestras? ¿Cuál es la intención?
  • Porque pude ser sin máscaras, decirte todo y de todo; y pudiste mostrarme parte de tu mundo.
  • Supiste aquella extraña fase de la brecha de la danza -del my heart is broken-, la meditación y el rollo de mi hambre, de las idas forzadas cuando los amigos se enamoran, de la historia del televisor quemado, del cual se dedujo la enseñanza inquietante de ¿por qué cuando las cosas, personas están uno no las valora y es cuando uno empieza a reconocerlo que la posibilidad de tener o estar se extingue-, de la cuestión de la muerte y la premonición -de lo cual me dijiste que cuando supiera algo de ti, te avisara-, me incitaste a llamar a mis musas aunque en ello tu corazón palideciera, tantas y tantas anécdotas que son el 70% de este blog.
  • Pese a las vicisitudes y a lo agrio de mi hablar, siempre permaneciste, con todo y que tuviste tus fases de desazón.
  • Compartimos esta complicidad del blog, fuiste el primero en conocerlo y de ahí nacieron muchas cosas. Empezó con el preámbulo de una muerte, de una búsqueda, y a la par, en secreto -hasta septiembre- desarrollaste a Margites, aunque como dirías tú: -lo negaste como Pedro al señor-.
  • Me seguías y hacíamos juegos con las palabras y lo que decíamos, armábamos extraños discursos.
  • Nuestras pláticas de tu aspecto salado, desde aquella temporada de influenza cuando nadie te quería ver por enfermo, aquella lesión-cicatriz en la mano por tus dotes domésticos, la muerte de tu asesora y con ello la caída del proyecto papitt, las peripecias con tu computadora que se negaba a dejarte avanzar en tus trabajos...
  • Los buscaminas, pláticas virtuales hasta las 3 am, y en ocasiones hasta amanecernos como aquella vez del "Sí".
  • El café en Crepísima, el hermoso lugar de crepas, videos y colores estridentes. En ese día que tampoco quería salir y te entregué el boleto de Odín, y mi tristeza empezaba agudizarse.
  • Te dije de mi viaje onírico y signado a Francia y me constaste de lo tuyo, del profesor, de los correos que esperabas.
  • Agradezco que hayas regresado, cuando te dije que nuestro camino tal vez era otro que habríamos de conocer, esa confusión permitió que regresaras y mantenerte así.
  • De nuestras correspondencia desde tu exilio en la selva y mi exilio citadino. Y del viaje del cual me obsequiaste un chal blanco que tanto me gustó.
  • Dijiste y siempre estuviste al pendiente para ayudarme a pintar mi cuarto magenta, claro con la promesa de unas cervecitas.
  • Por los tarros compartidos con Odin, aquel día que me querían secuestrar, jeje y me bajé en eje central.
  • Mi cuarto de siglo, al cual sólo asistieron 5 amigos. Aquella tarde luminosa pasaste por nosotros. Disfrutaste la cochinita, la cerveza, y celebraste "qué rica está la cochinita" y "que buena onda es tu familia".
  • Tengo una hermosa carta, llena de entrega y un libro envuelto en una cajita naranja que delicadamente armaste a manera de collage.
  • Nunca guardaste nada: -No me importa, tengo que sacarlo, esto es lo que siento y ya sé, pero ahora lo siento con más fuerza-.
  • Un libro prestado aún cuando dijiste no soler hacerlo por aquello de que no los regresan.
  • Dijiste que cualquiera se sentiría halagado con las palabras vertidas en este blog.
  • Jeje, por tu peculiar forma de manejar ese chevy azul, viéndome en lugar de vislumbrar el camino; y aquella cadena de manejada inversa en carril de metrobus.
  • El pshyco sonido de tu celular que era para estresar a toda una comunidad.
  • Te compartí mis historias desde su génesis, eras seguidor de mis escritos....jeje, sabías los títulos que ni yo recordaba.
  • Por acompañarme a la titulación de kar. Y aquella tercera ocasión, en la cual pasamos horas en el tráfico, de perisur a mi casa, donde compartí de nuevo lo que pasaba en mí.
  • Me mostraste tu cicatriz y te dije que no era tan terrible, jeje, y me burlé diciendote 'que buen truco, eh, para no lavar ya los trastes'.
  • Porque siempre te tuve confianza, porque no había pena entre nosotros, ni velos ni ocultamientos.
  • Porque mi tristeza te dolía, y me impulsabas e incitabas cuando veías asomarse aquellas pupilas.
  • Por impulsarme en el portugués, reirte de mi y mis anécdotas de clase.
  • Corriste a la hemeroteca para ver el periódico en el que se anunciaba mi tercer lugar en el concurso de relatos de ADO; yo corrí cuando creía llegar tarde a nuestras tertulias.
  • Los aullidos al estilo Shakira cuando nos burlábamos de la futilidad de las canciones pop.
  • Porque mucho de esa tesis te lo mostré, me comentaste y sugeriste. Aquel día que te secuestramos y te dejamos en Coyoacan.
  • Dijiste y me ofreciste tu ayuda para abordar la cuestión indígena en mi tesis. Los pueblos originarios y los indígenas nos unieron en más de una cuestión.
  • De la peluca "closer" que hoy me recordo juan, dijiste que era muy padre, y sexy, y la fascinación por el disfraz. Del "Hello stranger".
  • El absinthe, de la cual éramos fans, esa hada verde que nunca bebimos y te contaba cada que la ingería sin tener que explicar que bebida era. Un pequeño secreto que coincidió.
  • Porque aquel día en que éramos los insurrectos cuidadores de una extraña manta en el "F", conociste a mi amiga Tania y ante ella prometiste lo del francés e ir avanzando a tu tesis.
  • Por las pláticas y comentarios finales a mi tesis en los atardeceres de la Facultad, aquel último con Omar y Jav.
  • Te reías de mis desgracias capilares, que siempre aplaudiste y quisiste conocer. Con aquella sonrisa acompañada de golpes con el brazo en busca de complicidad.
  • Te agrado el viraje de güereja a peliroja sexy, jeje.
  • Tú ¿Y eso qué? que repetías para incitar mi apatía.
  • Por tu sonrisa y mirada burlona, tierna, de entrega, de amor que me obsequiaste aquel día de los Ting Tings.
  • Por los super tacos de Pilares -a los que fui hoy- , donde comiste una gringa y una cerveza, jeje, reíste, y permanecimos horas observando lo del señor del taxi.
  • Porque tus facciones me asimilaban a un rey maya , y eso se me hacia peculiar. Bello, sobretodo por tus inclinaciones ideológicas.
  • Justo el lunes seleccioné las fotos que imprimiría, 1750 que espero reducir, y entre ellas estaba aquella del periódico que te prometí hace un año (19 de noviembre de 2008), de la cual hablamos aquella última tarde en la facultad. Debo decir que me dio vergüenza firmarla cuando me llevaste la original, de esa vergüenza chistosa, pensé sería una sangrona creída al firmarla.
Hablabas justo en el momento indicado,cuando algo sucedía.
Nunca tuviste limites ni privaciones para mi.

Mientras escribo me socorre el hartazgo de pensar que te has ido para siempre...

***
Me llamaste el lunes, muy alegre y misterioso, cuando regresaba de iztapan y tu venías de santa fe, entendí el misterio cuando me invitaste al concierto.
Disfruté de tu extraño baile con lo Ting Tings, de tu sonrisa en busca de complicidad, de tú cámara "negra", y de tu abrazo y continuo reír que me pareció extraño. Ese día también dijiste que mi cabello estaba perfecto, que te agradaba y a mis comentarios negativos decías: -eso qué-. Incluso reafirmamos que podría ser bastante sexy cuando el taquero se sintió atraído por mí, claro con la burla de que eso era porque el tono de mi cabello le era familiar, por ser del color del trompo de tacos.
Me llamaste el miércoles, el jueves hasta que se te agotó el crédito. Pensé en llamarte el sábado pero mi ego de ver o no ver no me dejo salir. Sabías lo desangelado que estaba todo esto.
Tu sonrisa ese último día fue genial, estabas a gusto, nos amanecimos viendo a unos tipos pelearse y te dije que lo llevaras a su casa, estuvimos así hasta las 3 am, y siempre me observaste con extrañeza alegre y jugamos a crear historias...Antes de bajar del carro dijiste lo del sábado. Y de verdad lamento no haber podido acompañarte, había algo de desidia, desazón -eso que me está atacando, la trsiteza y eso que me consume ahora-. Y aunque lo del cumpleaños de mi papá era motivo más no determinante, como bien dijiste lo tuyo era en la noche, pero en tu insistencia había algo de regreso en mi, de pensar en gato encerrado puesto que tu insistencia era extraña.

***

Mi compañero de declaraciones hasta las más recónditas, de andanzas -de la Roma, al CELE, de la Facultad, al estadio, de la casa de mi abuela, a mi casa, de las tardes en Copilco, Coyoacan, en Loreto,...-Gracias por las llamadas, por el estar pendiente de mi y mis amigos -el cumple de novio de maribel, las titulaciones, el portugués, todo-
Sólo espero perdones mi egoismo, mi estrabismo, mi falta de tacto -mejoraré lo prometo-, yo sé que me entendías así como yo te entendía a ti cuando estabas molesto, triste, acongojado, misterioso y radiante. Mi mejor conciencia y acervo, mi confidente y desnudez, la revelación de mi mundo sin pena.
Gracias por tu compañia siempre puntual.
Gracias a mi sultán de Coyoacan, jefe de los barrios de la zona; de su exquisitamente encantadora o encantadoramente exquisita Adriana.
Gracias por lo de la tesis, ahora sé quien fue el angelito.

***
"Y llegarás a tiempo, recuerda que el tiempo es otra cosa, y no eso que mide...", te dije el 14 de agosto de este año, pero no logro comprender esto del tiempo me gustaría fuera diferente; pero bien dijiste "Jeje Al parecer todo esta calculado, no me trataba de escapar, simplemente llegar tarde, jejeje, uno nunca escapa" (al tiempo).
Y pienso, en ¿por qué tenía que suceder así? Éramos los buitres de las titulaciones, de tus amigos y los míos. Sería mi titulación, la de Jav, la de Omar y la tuya...Mi titulación no será lo mismo, con tu ausencia, recuerdo cómo llegábamos puntuales y nos sentábamos en la tercera fila de arriba a abajo; mientras reíamos, hacíamos muecas y expresiones acordes a lo que preguntaban y respondían.
No será igual sin ti, nada. Doy gracias por haber compartido tantas cosas en este sendero pedregoso, nadie como tú para escuchar y platicar -donde no importaba la falta de lógica en las palabras o el sabor de estas, siempre había una forma de guisarlas contigo, y eso lo hacía más dulce y comprensible-. Te extraño, echaré de menos tu sonrisa, tu mirada rasgada y sincera, así como la alimentación y complicidad que logramos con los comentarios mutuos. Porque me entregaste tu corazón, tu confianza, tu cariño y tu tiempo aquí. Espero haberte entregado alegrías y todo aquello que sabe. Te quiero infinitamente, recordáis!
Intentaré, el "no te quedes con nada" que tanto propulsamos, y te alcanzaré en cuanto pueda " la vida es sueño". No sé cómo hacerlo, ahora...




martes, noviembre 03, 2009

Día de muertos



Honro a mis muertos. La muerte con su peculiar olor y sus indefinidas formas siempre me ha ayudado a superar las pérdidas, hace que el sentimiento más putrefacto sea generador de amor, paz y resurgimiento.
Soy asidua a visitar a mis seres en las temporadas en que el cielo con su soberbio azul ilumina y quema la tierra.

Semanas antes de la celebración de Día de muertos, preparo lo que he de ofrecerles en su visita, Así, cuidadosamente elijo los alimentos, las bebidas y decoro el altar con fotos, acompaño con los 4 elementos de la naturaleza -fuego, tierra, agua y viento-, y suelo quedarme trasnochando acompasada por la música que sé es de su agrado.
Hacer todo ello, me genera una conexión, un deseo de paz y de continuidad para con mis seres queridos adelantados en el camino. De ellos me alimento, y mucho de lo que generó es a través de esos sentimientos propios del adiós. Estoy llena de nostalgia y de su amor.

Notas (4.dic.08)

Y la muerte no es precisamente lo definitivo, el fin sino el momento, el presente. Cuando siento, cuando respiro, cuando me falta el aire, cuando mi corazón late acelerado...ese instante cuando sé que algo vivo se apaga, cuando ese extraño candor se desvanece-.

Lloro. El morir como un acto, un tiempo que sabemos marcará lo que sigue -llámese futuro (para efectos de planeación), el mañana (para los inmediatistas), el alud (para mí)- que es el preámbulo de la resurrección: el aprender.

En mi vida he muerto 3 veces: 2 espiritualmente -las más dolorosas- y una más que podría agregar por mi falta de cuidado. Nunca he sentido más dolor que en la primera muerte, de ahí mucho de lo que ahora soy. Difícilmente alguien podría mantenerse sano.-...Elijo seguir sola con mis muertes que alimentan de sobremanera mis sueños y en busca de más incendios que sé están esperándome...

lunes, mayo 11, 2009

¿De qué muere la gente?

Hace unos días Aniza tomó un atajo hacia una dirección que ella bien conocía, su prisa era tal que no reparó en las marcas casi imperceptibles del asfalto en sus pies. Ella se fue. Sin dolor ni pesar. Ni siquiera el que alimenta en nuestros corazones su ausencia.
Aquel día gris de contingencia ambiental, de gente temerosa de los demás compañeros de viaje, de calles desiertas y miradas ávidas de certezas. Eran las 3:30 de la tarde cuando salí y no llegué a tiempo.
Una voz al teléfono avisaba lo inevitable, la muerte había llegado al recinto litúrgico. Tan puntual, con su pomposo desorden y olor habitual.
Nadie preguntó qué había sucedido, todos comprendimos que tal situación no era un acontecimiento fortuito ni un accidente...era ella materializada en un adiós. "No me gusta estar aquí, hay tanta gente...es impresionante". Y lo es, lo es por la forma en que las personas andan sin vibrar cual entes autómatas. Dónde el amor y las sensaciones corpóreas de la naturaleza son un lujo y una estrategia para jugar a vivir.
¿De qué se muere la gente? Podría decir que de esa falta de cándor en los ingredientes que alimentan ahora a las nuevas generaciones, se alarga la vida pero la calidad decae. Muere de desasosiego, de desamor, deshumanización, de todo aquello que produce la falta de entendimiento entre los que habitamos este tiempo y espacio.
Si me preguntan de nuevo, ¿de qué murió? Diría con seguridad que vivíó un amor sin medida, un mundo lleno de luz y sentimientos desbordantes; y murió del asfixié de ellos, de la escasez de alimento, de su venta y comercialización perecedera.
Y para todos aquellos que ésta no es una razón suficiente -lógica-, la muerte es un hecho trágico y su motivo es lo que llena el certificado defunción bajo la cláusula causa de muerte, debo decirles que fue un accidente de tránsito. ¿Más específico? Ella salió con rabia y un poco de ira en la maleta, prestada la moto aceleró, sintíó el aire llenarle los pulmones, la brisa cosquillear cada poro de su piel, en un instinto de liberación soltó el volante y perdió el control para encontrarse con un árbol, de esos que acompañan las tarde grises como ésta y que uno busca en las tardes soleadas para cubrirse de los rayos incesantes del astro matutino. Instántanea como un impulso. La muerte. Así fue, un matrimonio natural, un divorcio material. Nada más que decir, espero satisfacer su morbo querido lector.
"Cuando muere alguien, uno, muere en varios"
Elegí estos fragmentos para vos que has ocupado mis pensamientos como un reflejo de mis pesares y mis sueños. Y como hormiga de la caravana diré que seguiré el sendero de los ideales y me fortalecerá tu incesante energía, esquivaré la enormidad del dedo humano siempre presente y no olvidaré lo que me mostraste aquella tarde. Por compartir esta carga aunque tu alimento fuera otro. De un cuento de Bendetti, aquí va:
Era la última hormiga de la caravana, y no pudo seguir la ruta de sus compañeras. Un terrón de azúcar había resbalado desde lo alto, quebrándose en varios terroncitos. Uno de éstos le interceptaba el paso. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema...Por un instante pareció vacilar, luego reinició el viaje, con un andar bastante más lento que el que traía. Sus compañeras ya estaban lejos, fuera del papel, cerca del zócalo.
...Hubo una leve corriente de aire, como si alguien hubiera soplado. Hormiga y carga rodaron. Ahora el terrón se desarmó por completo. La hormiga cayó sobre sus patas y emprendió una enloquecida carrerita en círculo. Luego pareció tranquilizarse. Fue hacia uno de los granos de azúcar que antes había formado parte del medio terrón, pero no lo cargó. Cuando reinició su marcha no había perdido la ruta.
...al reingresar en la zona clara, otro obstáculo la detuvo. Era un trocito de algo, un palito acaso tres veces más grande que ella misma. Retrocedió, avanzó, tanteó el palito, se quedó inmóvil durante unos segundos. Luego empezó la tarea de carga. Dos veces se resbaló el palito, pero al final quedó bien afirmado, como una suerte de mástil inclinado.
...Después llevó a cabo su quinta operación de carga. El palito quedó horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga quedó mejor acomodada. A medio metro estaba el zócalo. La hormiga avanzó en la antigua dirección, que en ese espacio casualmente se correspondía con la veta. Ahora el paso era rápido, y el palito no parecía correr el menor riesgo de derrumbe. A dos centímetros de su meta, la hormiga se detuvo, de nuevo alertada. Entonces, de lo alto apareció un pulgar, un ancho dedo humano y concienzudamente aplastó carga y hormiga.
La muerte y otras sorpresas
  1. A imagen y semejanza, Mario Bendetti. http://www.sololiteratura.com/ben/selecciondecuentos.html

sábado, mayo 02, 2009

Sueños y promesas


Hoy me encuentro más tranquila, todo el día transcurrió en completa armonía. No hubo nada de aquellas nubes y aguaceros vespertinos que dispersaran el andar taciturno.

"Estaba perpleja, como suele suceder tras la muerte de un amigo, por lo irreal de la situación, la imposibilidad que desafiaba la mente. De hecho, estaba tan perpleja como asustada, y mi perplejdad aumentaba con mi miedo porque, en ese estado, no era capaz de reconocer mi forma habitual de ser"