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lunes, agosto 01, 2022

Me quedo aquí

 Ha despertado mayo. Luna nueva, otra vez. El misterio puntual..

y sí, "el misterio es contradicción con todo aquello que conocés"


"Todo se movió

 y es mejor quedarse quieto

 (...), terco como soy, me quedo aquí" 

No sabría distinguir qué es y que no es, en este contexto. Es como moverse en dos realidades, en formas opuestas y en direcciones contrarias.

sábado, septiembre 05, 2009

A un lector

Muchas veces encontramos en las palabras un compañero. En esta ocasión ocurrió una hecatombe de confusión. Mucho de lo que escribimos al igual que en los sueños está compuesto y aderezado de muchas cosas, sean ilusiones, sueños, momentos pasados, historia, el instante efímero, canciones, videos, fotos, palabras...en fin, todos estos tiempos en un tiempo condensado como texto. Así, mucho de lo que escribo.

Todo aquí tiene un dueño, un origen, una musa. A veces sucede cuando uno escribe, en que toca fibras comunes, o que la gente que conoce a ese otro ser que escribe se siente aludida -lo cual puede ser bueno, malo, o ambas-. Al escribir no pienso en encontrar lectores, pienso en que los lectores se encuentren a través de una palabra, un sentimiento común, una inquietud y así tejer una comunión lector-escritor.

Y escribo, sí, esto está disponible, sí, pero soy un ser congruente, unificado, no es uno el que escribe y otro el que vive, lo que quiero decir es: el escribir no suple la vida, la adereza, la jerarquiza, la ordena, la alimenta, etc; ni viceversa.

Cuando siento algo por alguien se lo digo. Sabina, no espera, no planea, no deja a la interpretación; es. Y asi, lejos de simulacros, de malas interpretaciones, lo mejor es confrontar el ser. Este espacio está ocupado, reservado tal vez, y no por alguien físico sino por toda esa especie de signos, significaciones y demás que me mantienen llena aquí.

Las extrañas coincidencias y alusiones comunes, pueden ser indicio de otra cosa: no de poseer o abstraer tal coincidencia hacia sí. Nos queda un largo camino por descubrir. Un enorme abrazo mi lector escondido, del cual apenas sé me leía con asiduidad y ésta vez escribo para él.

jueves, agosto 13, 2009

Juego de manos...

Pierdo la esperanza cuando siento que todo lo sucedido es una repetición constante aderezada de realidades oníricas. Me provoca hartazgo el coleccionar estampillas y postales, y que la misma estampilla salga una y otra vez...esa repetición me desgarra, me desilusiona y me provoca ansias.




Me ocurre persuadirme de que la estampilla repetida tiene un sentido, una significación. Actúo conforme a esa lógica mágico-ilógica de por algo aparece esta carta. La tomo. Y puede ser útil o no pero la poseo y sabré cuando soltarla. Me siento seguro.
En otras partidas, e
n dos turnos seguidos desprecio la carta por la preferencia táctica de otra jugada que auguró mejor, más probable o menos dañina -o las tres variables juntas ( sea por lucir, por puntaje o récord histórico)-. Resulta que al final dicha pieza es esencial, la del gane. Lástima, la dejé pasar en dos turnos aún cuando me tocaba de mano, sin castigo. Lástima, ya no se puede tomar, los turnos ya sucedieron y ya no habrá otra carta, las posibilidades (2, en este caso) se agotaron. No la tengo y me lamento.

Pero a cambio si a veces la dejo y otras la tomo; de cualquier forma regreso a ese detrimento coleccionista sea por acumulación o por repetición. ¿Por qué jugamos? ¿A qué jugamos cuando jugamos?

martes, agosto 11, 2009

Con las sobras de chantilly en las tazas de café

Aquel, nuestro único recorrido nocturno, la forma en que me sentí protegida, tu mirada pendiente de mi llegada, y aquel color grisáceo de tu chamarra contrastado con tu rostro y los lentes de pasta...todo me enterneció e impulso a dejar el miedo tonto de quedarme. Así, un par de minutos, un par de bebidas de grano, unas palabras, la música que disfruto para relajarme, los pequeños cuadros y el color marrón acogedor típico de cafetería, me empujaban aún más con su risa burlona.


Mientras todo el escenario me parecía ideal, una señal, una reafirmación constante con ansia de asirme a tus brazos; tu actitud defensiva y tu mirada evasiva me mantenían en la misma postura fría y frenética de la cual teóricamente días atrás había decidido despojarme.


- Siempre voy a estar. Siempre. Siempre para ti!- me decías esa tarde antes de partir, con aquella mirada desesperada y hambrienta, con esa peculiar comunicación corporal y el tacto torpe e inquieto, que bien conozco.
- Hablamos de esto el viernes, ¿si?-

No resistí aquel disfraz, lo abracé y quise decirle muchas cosas, pero sólo salió un torpe y tímido -sí, nos vemos el viernes.-

- No nos podemos dejar, ves...-



***



Y ahora, aquí estamos, en Macondo, observando ociosamente el fondo de la taza de café y aspirando las sobras de chantilly. No podía concebir frente a mi a una persona tan diferente ¿Dónde había quedado aquel ser que con esa torpeza motriz e ímpetu me llenaba con su mirada ávida, con ese cariño desnudo? Ahora parecía convivir con un disfraz, un reflejo de mí hace tiempo, y ese reflejo me hororizó. Verse en el espejo y notar que aquello que se ve es, duele, y me afligí.


Aquí, la música repetida en los televisores, el tiempo corriendo hacia el dificil momento de la despedida, las palabras a cuentagotas, a tirabuzón, tan pesadas lapidando al corazón y despertando a la mente y sus disfraces egolatras.


- Me voy a lamentar- murmuró

Con ese disfraz bien puesto, aquel que me permite decir tonterías extirpadas de emotividad, reafirmé:


- Si eso sucede, acuérdate lo odiosa que era y el porqué estamos aquí.-


Minutos más tarde, salimos. Como cada vez que me baña el miedo y fluyen las ganas de correr, quise salir huyendo a cualquier lugar y jamás llegar a casa. No sucedió. Y la impulsividad, ese cotilleo hormoneuronal me lo tragué. Tengo miedo, grité.


- Ya fue-
- ...¿Por qué regresas? -


Y ví esa mirada de hartazgo, de no ceder pese a querer, de ese ligero escozor que causa el sentir depositada la vida del otro y no saber siquiera que hacer con la propia. De lo que he huído tantas veces, era ahora yo terreno. Con esas palabras se aplastó mi voluntad de cambiar y de revolucionar los sistemas de riego, siembra y cosecha, ha sido lo que los temporales marcan y nada puedo hacer.

En fin...¿Por qué regresas?

martes, mayo 19, 2009

A propósito de Benedetti

Viceversa / Mario Benedetti
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
No te salves, Rostro de vos. Mucho más grave, Espero, Ese gran simulacro, Entre siempre y jamás, Enamorarse y no, Estados de ánimo y Viceversa.
Así el vaivén que alimentan las frases acomodadas y sedimentadas por el poeta uruguayo Mario Benedetti (1920-2009). Resumiendo, son estas últimas palabras las que describen mejor mi estado actual pero sólo son un pequeño manjar dentro de todo este colosal menú que arraiga mi andar.